Domingo sin pelmas.

Es domingo y después de mirar por encima noticias y redes decido dedicarme a lo que me apetece, lectura y música.

Sucede que me cansa ver los mismos mensajes, vota esto, comparte no se qué, los mismos mensajes en todas partes como si el monstruo de las galletas se alimentara de fotocopias.

Por un mensaje propio y original hay tres mil repes.

Y las noticias son igual. Todas nos edulcoran la decisión griega con que “deben elegir bien”; o sea, seguir jodidos por Merkel. Todas nos amenazan con las penas del infierno a Egipto si eligen a los islamistas; menos mal que no soy creyente. Todas nos explican que ahora lo que hay que hacer es agachar la cabeza y pensar como quiere una estúpida que dirige el FMI y que probablemente no va a ser mileurista en su vida.

Me aburro.

Sobre todo me cansa, porque por mucho que me lo cuenten, que me adoctrinen y que lo pongan como editorial, yo sigo pensando que ojala Grecia mande a Europa a freír espárragos, ojalá en Egipto voten revolución, y ojala a la que dirige el FMI y a Merkel las atropelle un tranvía y las deje la cabecita del revés; a ver si así dejan de mirar el mundo desde la tarima.

Así que me dedico a leer. Les digo que ayer terminé La Librería Ambulante, de C. Morley, editado por Periférica. Es entrañable, muy divertida, muy amena; tarde dos horas en leerla. Un libro que devuelve la sonrisa.

Tengan buen domingo si es posible sin noticias.

Y ya les aviso que de mañana al sábado andaré medio desaparecida, que me voy  a las serranías.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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