Bajo lupa.

Bajo lupa, sí señor.

Ni católica ni creyente en iglesias, convencida de que “esto no se acaba”  cuando a una la incineren, fumadora, asmática de pequeña, alérgica, disléxica, escritora, roja perdida, republicana, convencida de que España es un gran país con una minoría de sinvergüenzas que lo han jodido bien, amante de la música clásica, de Serrat, de Galdós y de Neruda, de González Ruano y de Lorca.

 

 Encantada de vivir en la ciudad, soñadora en una noche de luna en la sierra, miedica con mariposas, chifladita por los perros, disfrutadora de paseos largos y lentos, artrósica perdida.

 

Lejanísima de los usted se calla, de las normas, del porque lo digo yo, del porque sí y de cualquier tipo de autoridad que se la quiera imponer, de la cual huye como alma que lleva el diablo, tenga o no razón quien dicta la norma. Fugitiva de coacciones, invasiones a la privacidad e intentos variopintos de organizar su vida.

 

Noctámbula, encantada de los amaneceres de otoño, adicta al café, super despistada, apuntadora en papeles- que pierde- de lo que debe hacer – cuando tiene que hacer cosas burocráticas-, perdedora de todo lo perdible y hasta lo imperdible, gafas, llaves, paraguas y a veces hasta la cabeza, guardadora de cosas inútiles.

 

Independiente, visceral, impulsiva, romántica hasta en las películas cursis como Mary Poppins o Mujercitas donde llora siempre en las mismas escenas; enamorada desde pequeña de James Stewart, hubiera querido ser Jo March de pequeña pero fue Alena.

 

Como para que me pongan un cliché…

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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