Normas para que los padres se quiten una “carga” de en medio.

Dice Laura Peraita en ABC que “las normas no se van de vacaciones” y así, adoctrina a los padres de los escolares para que en el verano los “apunten” a campamentos, los metan en academia de idiomas y los obliguen a levantarse a horas determinadas “para que no pierdan “los hábitos”.

Una agradece la generosidad de los dioses al no ser hija de tan moralizante señora, igual que agradece enormemente a sus papás-los míos, digo- que nunca tuvieron la mala sombra de quitársela de en medio largándola a un campamento, y que, en vista de que en el colegio se entraba a las nueve, en vacaciones no la despertaban hasta que ella-o sea yo otra vez- se despertaba de natural.

Una agradece a la vida que en su niñez no hubiera psicólogos en masa dispuestos a ordenar, moralizar y joder a los críos con ideas para que sus padres pasaran un excelente verano sin ellos.

Una agradece a la vida haber crecido con unos padres visibles; que compartían el verano, que enseñaban las estrellas, y el mar, que compraban helados, que ayudaban a buscar tesoros, que se sentaban en hamacas y los llamaban –a mí- al lado, para “disfrutar del fresquito de la noche”, que paseaban conmigo, que regalaban una bicicleta y un “balón de reglamento”, y que sabían que una –yo otra vez- estaba estupendamente a las once de la noche en verano, jugando en la plaza, sin idiomas, ni campamentos, ni normas, ni “porque yo lo digo”.

A una no le ha ido nada mal a lo largo de su vida creciendo así. Ha jugado con los niños que ha querido y no con quien le han impuesto, ha crecido libre, responsable de sus actos y al lado de sus padres; que nunca fueron invisibles y que la quisieron tanto que ni en verano quisieron mandarla lejos de casa “para descansar”.

Una es peculiar gracias a eso; por eso una piensa que Laura Peraita es tonta.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Normas para que los padres se quiten una “carga” de en medio.

  1. Pues tal cual lo cuentas. Pero claro, cómo seremos rentables si no somos cuadriculados y obedientes serviles.
    Cuando el sentido común nos lo tienen que dictar desde fuera (ahora hablo como padre), mal vamos. En el general de los casos, como apuntas, se trata de un modo de lavar la (mala) conciencia por ni siquiera estar (tampoco) en verano.

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