Entretejida.

Amanezco en sordina, es decir, con pocas ganas de casi nada.

Amanezco ya cansada hoy. Amanezco con sueño y sensación de necesidad de seguir durmiendo. Amanezco en fin como si no amaneciera.

Hago tareas, claro está, desayuno, saco al perro, leo prensa, escribo y recibo algunos correos; nada imprescindible, ninguna sorpresa, todo medio entrevelado de una capa de verano lento.

 Después de comer, el sol pega sobre los ventanales como si agrediera; cierro cortinas, entreabro la ventana para que corra algo el aire. Queda un rumor lejano de automóviles, a lo lejos, entrecortados y sin continuidad.

 

El tornasol de la luz me adormece.

 

Una tarde de julio como otras; larga, calurosa, entretejida de nadas.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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