“Metamorfosis” de Richard Strauss.

Aprovecho tanto calor ayer por la noche, quiero decir, el hecho de que no va a venir el sueño, para poner un programa que grabé hace días en la televisión; en el canal de música clásica.

Se trata de la emisión desde Holanda de obras de Richard Strauss. Omito contarles el sempiterno Así habló Zaratustra , entre otras cosas porque sinceramente no me gustó. Quiero decir la obra; la dirección es muy buena. Pero a una mera aficionada como yo le pareció una escandalera enormemente confusa y desestructurada; ahora algún importante me querrá fusilar…

La que  sí me encantó fue la siguiente del programa, Metamorfosis. Parece que Strauss la compuso poco después del bombardeo del teatro de Berlín; resulta que las ciudades alemanas también fueron destruidas en la guerra, digo, que esto a veces se olvida. Y los monumentos culturales.

Bien, la obra tiene para mí una zona sombría latente, que se repite en el tema y que va marcando todo el desarrollo. Hay en ella una fuerza narrativa marcada por el ritornello, que no deja nunca de estar presente.

Por lo que leí después, comprobé que, como me pareció notar-una nunca se atreve a afirmar nada hasta comprobarlo- la obra tiene muchísimas referencias a la marcha fúnebre de Beethoven, y los compases finales son una transcripción de compases de éste.

Mientras la escuchaba no sabía cuándo se había compuesto y me estuve preguntando a qué estilo de metamorfosis se refería Strauss; el tema sombrío, contenido, de timbre grave, de tempo lento, no indicaba una transformación en afirmativo, un cambio jubiloso, por así llamarlo. Me hacía pensar más bien en cambios hacia lo oscuro, lo siniestro; curiosamente no exento de dulzura.

Cuando leí, sí aclaré más este concepto; quizá Strauss se refería a un mundo en llamas y su deseo de renacer a través de las cenizas.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a “Metamorfosis” de Richard Strauss.

  1. Mita dijo:

    A mí es que eso de Asi habló Zaratustra ya me da repelús. Nietzsche era un poquillo misógino. Eso que dices del deseo de “renacer” me ha gustado mucho.
    Sí, esto era un país completamente arrasado física y espiritualmente. Cuando empecé a interesarme por la cultura alemana, vi muchos videos de las ciudades después de la guerra, todo escombros y esa especie de sentimiento de no quejarse, de aceptar toda la destrucción del país como algo merecido.
    Hay un video impresionante, siento no tener ahora el enlace. De Frankfurt arrasada, y cadenas humanas recogiendo escombros, con la cabeza gacha, destruidos. Se oye al principio del video un susurro que va haciéndose poco a poco más claro: Se pasaban días y días en cadena, pasándose unos cubos de escombros de uno a otro, sin levantar cabeza y repitiendo: Danke schön, …bitte schön…danke schön, bitte schön (gracias…de nada…), era todo lo que se decían.
    Me iré a Madrid en septiembre, una semana, me pasaré por la Librería Rafael Alberti, gracias por recomendármela; si te apetece y tienes tiempo, podemos tomarnos un cafelillo. Te escribo cuando esté allí.
    Besos

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