Homenaje Particular.

Como eras tan “peculiar” como lo soy yo, y tenías esas cosas tan especiales que poca gente entendía, igual que a mí nunca ha habido santo que me entendiera, hoy vengo de cumplir una promesa que te hice hace casi treinta años, un homenaje particular, que cuando lo establecimos en medio del bar de Pachín a la mayoría le pasó desapercibido, o como “otra cosa más de estas dos locas de atar”.

Y sin embargo había un lenguaje especial al llegar a aquel acuerdo, y las dos sabíamos que no era ninguna broma.

Quizá porque en aquellos años estábamos ambas ya en eso que se llama ser “outsider”.

Yo al menos siempre lo fui. Voluntariamente “fuera”, porque “dentro” no quise estar nunca, ni dar la imagen, ni quedar bien, ni adaptarme a lo políticamente correcto ni cumplir los requisitos que siempre me importaron un carajo para llegar a ser eso que “todo el mundo” llama “una persona decente”.

Qué gusto no serlo. Seguir tu camino, ser quien eres.

Gente como tú me enseñó a sobrevivir en un mundo definitivamente raro.

Y raro sonó que en aquel bar de pueblo proyectáramos un futuro que a saber dónde nos llevaría; a mí con aquel silencio pertinaz, a ti con aquel mostrarte tal cual, dándosete un ardite las miradas de desconcierto.

Por eso, las dos supimos que para ese futuro, sería un buen homenaje a quienes éramos entonces.

No quiero flores, dijiste, ni velas, ni rezos porque no soy creyente- ninguna de las dos lo somos, ni lo fuimos-, ni qué buena era, y si a alguna de las dos se le ocurre llorar por la otra lo que se merece es un buen garrotazo por idiota.

Y sellamos que, la que se quedara, cuando la otra no estuviera, se iría a tomar una caña en memoria de nuestros veranos.

Más de treinta años después quiero informarte de que la clarita estaba genial; así que hazme el favor de no venir con el garrote.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Homenaje Particular.

  1. Hay que ser fiel y guardar la fidelidad que los amigos se merecen.

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  2. catherine dijo:

    La clarita me la tomo para las dos in-decentes.
    Un abrazo fuerte, Alena.

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