Las “artes liberales”…

Ha sido un día entretenido el de hoy. Y eso que empezó tipo marujeo.

O sea, que empecé yendo a comprar viandas. Con un calor africano y con cierto dolor de cabeza; adelanto que ese no se me ha quitado.

Pero después lo dediqué a “las artes liberales” que decían los clásicos. Es decir, que estuve leyendo y escuchando música. Y para terminar se estableció un debate muy interesante en Face Book con Pablo Gonz, que espero continúe.

Los debates, las discusiones, las opiniones, cuando se plantean desde el respeto al punto de vista del otro son muy interesantes; ahora claro, si sirven sólo para el “y tú más” o la “descalificación”, sirven para perder el tiempo; y a mí para aburrirme mortalmente. Pero ésta lleva camino de ser muy interesante.

 

Les decía que estuve escuchando música; Schumann, los estudios sinfónicos y Schubert, la sonata 960. Dirán, manía tiene, oiga. Pues no, quiero decir que la manía será la de RNE clásica, que los puso…

Aunque sí. Pensaba esta tarde que si tuviera que hacer una de esas listas de “mis músicos preferidos”, que me aterra porque son muchos, a estos dos caballeretes los pondría en primer lugar. Quizá por la nostálgica elegía de la Belleza que me transmiten, quizá por esa sensación de templanza hasta en el dolor más acendrado…igual que una tiene “sus poetas” o sus “escritores”, también tiene sus “músicos”…

No sólo tendría que hablar de ellos, claro; entre mis “músicos” tendría que citar a Brahms, Liszt, Sibelius, Bach, la alegría mozartiana, la profundidad de Palestrina…la ligereza de Debussy, la sencillez de Chopin, aunque ya saben que éste para un ratito, que luego se empieza a repetir…

Después de salir del arrebato lírico-musical que estos dos chicos me causaron, me puse a leer a Cesar Antonio Molina, su último libro de miscelánea, como él mismo lo llama; Donde la Eternidad Envejece.

Me siento muy a gusto con este diletante de la cultura, en el buen sentido de la palabra. Me gusta leer cosas escritas con elegancia, dotadas además de profundidad, en las que se nota una cultura adquirida y no de barniz ni impuesta. En un estilo de altos vuelos; es decir, de frase exacta, clara, bien escrita y sabiendo de qué se habla. Y además sobre cosas, temas, países, ideas, que me interesan. Y descritas magníficamente bien.

Tardaré en acabarlo porque es otro tocho- de largo, digo- pero merece la pena.

Para acabar, en face book se planteó un tema interesante, con Pablo Gonz, sobre el Estado y las formas de gobierno. Da gusto charlar cuando se puede disentir sin tirarse tomates. Ahora leo que me ha vuelto a responder pero ya será para mañana la “contra”…

Y a ver si ya de paso acabo con el dolor de cabeza.

 

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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