Hamsun, Erri de Luca y Roth; lecturas de la sierra.

Ayer les decía que hoy comentaría los  libros que leí en la sierra. Ahí vamos; fueron tres. Leí a Hamsun, Por senderos que la maleza oculta; Los peces no cierran los ojos, de Erri de Luca y el libro de entrevistas de Philip Roth, El oficio, un escritor, sus colegas y sus obras.

El primero, el de Hamsun, es un relato autobiográfico de los últimos días del escritor. Escrito cuando está esperando que le juzguen por traidor a Noruega.

Para empezar es un libro inconexo y confuso. Cosa lógica; en el momento de su escritura, Hamsun no sólo es un anciano sino que, por las trazas del libro sufre lo que hoy llamaríamos un inicio de demencia senil que va aumentando. Confunde realidad con sueño, equivoca lugares y personas, etc.

Ahora bien, lo muy interesante de este libro son dos cosas; la primera constatar que efectivamente el tribunal que lo juzgó llevaba razón; Hamsun no sabe lo que dice, emite juicios de alguien que no tiene la cabeza en su sitio, para ser vulgares explicándolo. Nos dice por ejemplo que ha escrito a un ministro y la carta célebre de su “defensa” es una sarta de incoherencias, en las que no hay un pensamiento razonado.

En segundo lugar y a través de lo que dice podemos entender la patata caliente que supuso su caso para los tribunales noruegos; he aquí un escritor que ha escrito una de las mejores narrativas europeas de su tiempo, que ahora tiene casi noventa años, un alzhéimer- o lo que fuera- progresivo y  que ha dado justificación al nazismo en sus últimos escritos. Es muy posible que no hubiera otra manera de “salvar la cara” que declararle enfermo.

Y digo esto porque otra cosa hubiera sido que Hamsun hubiera estado en perfecto uso de su razón y entonces dijera lo que dijo. Lo terrible para Noruega es que no fue así. Porque en el primer caso hubiera bastado para ahorcarlo. En el segundo hubo que declararlo perturbado.

Sólo por estas consecuencias de la lectura ya merece la pena el libro.

 

El libro de Erri de Luca trata de la infancia de un niño en Nápoles. También es autobiográfico. Pero en el fondo es un viaje interior iniciático a través de sus vivencias. Tiene sencillez, naturalidad, es conciso y seco en su lenguaje y tengo que añadir que a mí no me interesó demasiado. Lo encontré demasiado lineal en sus acciones, como si se limitara a crear estampas pero sin siluetas; es decir que lo que cuenta lo hace con tal economía expresiva que se queda en el simple hecho contado. No consiguió emocionarme la historia de ese niño, ni sus amores ni sus desvelos; no puedo decir que sea un libro malo, pero sí que me parece perfectamente prescindible. Me parecía estar leyendo “otro de neorrealismo italiano” para entendernos.

 

Sin embargo, Philip Roth y sus entrevistas me parecieron interesantísimos. Es ya un libro antiguo del autor, pero como le voy leyendo sin orden pues fue éste el que cayó. Son, como digo entrevistas sobre todo a escritores,  a Primo Levy, a Appelfeld,  a Milan Kundera, a Singer entre otros, y con dos retratos magníficos de Bernard Malamud y del pintor Philip Guston.

No sólo es muy interesante lo que dicen éstos, sino lo que expresa Roth; porque más que preguntas y respuestas lo que hay es una charla compartida con el lector. En ella, en esa charla, se abren siempre puertas de conocimiento para quien lee; culturas, relaciones,  conexiones entre hechos. Desfila casi toda la Europa que desapareció en el Holocausto- salvo O´Brien todos los retratados son judíos- y también una forma de entender el mundo; abierta, tolerante, comprensiva hacia la diferencia. Interesante también cómo se afronta por cada uno el “tema judío”, la propia forma de verse, el complejo de culpa heredado; dice Roth que los judíos tienen el sentimiento de culpa de haber sobrevivido a La Soah y que además eso se mezcla con la necesidad de integración en las sociedades en las que viven, de modo que muchas veces pierden su propia estimación por querer asimilarse al lugar donde nacen; es decir, por ejemplo por querer ser más alemán, más inglés o más lo que sea que cualquiera y que eso “tape” por así decir, su condición de judío.

Me pareció un libro muy interesante, muy abierto, muy necesario.

 

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Hamsun, Erri de Luca y Roth; lecturas de la sierra.

  1. catherine dijo:

    No conozco a Hamsun.
    De Roth he leído varios otros títulos. Pienso que éste me apasionará. Este sentimiento de culpa por sobrevivir creo que es general entre los judíos de esa edad y se encuentra en sus novelas. Noto el título pero quizás tendré una mala sorpresa (sigue leyendo para entenderlo).
    A mí me gusta mucho Erri de Luca, sobre todo cuando habla de la montaña. Éste pensaba no haberlo leído, pero es Le jour d’avant le bonheur, traducción literal del título italiano Il giorno prima della felicitá. Después de leerlo me parece que conozco Nápoles. Y creo que es su estilo muy especial, seco como lo dices, que me gusta.
    Des goûts et des couleurs…

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