La mitad del verano.

Ha llegado casi sin notarse eso que se llama la mitad del verano y que casi todos fechamos aproximadamente hacia el 15.

Llega un poco siempre sin avisar; hace aún mucho calor, seguimos con los helados- yo con la horchata- y en camisa corta de manga, naturalmente. Sin embargo, ayer salí a las nueve y media de la tarde con el perro y ya era de noche. Y ese es como el primer aviso.

Sí, estas noches de verano, de calor y de búsqueda del aire o de la brisa al menos, cada vez son más cortas. Paseando, miraba el cielo, que ayer tenía una dulce claridad azul, algunas estrellas a pesar de la contaminación lumínica de Madrid, y lo pensaba. Hace veinte días a las mismas horas la luz era clara aún, la tarde no se había convertido en noche.

No es que tenga importancia; aún queda verano, días claros, calor para quienes les guste- añado que yo lo odio, el calor, digo-, baños en la playa, todas esas cosas. Sin embargo, cuando volvía a casa, después del paseo, me saludó algún vecino; “de vuelta”, me dijo, “de vacaciones”…

La mitad del verano…iremos, pensaba, declinando tan suavemente como el sol; hasta la primera brisa fresca, el primer relente, el primer temblor del aire…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a La mitad del verano.

  1. Pilar Moreno Wallace dijo:

    Así es la vida, rápida y sin sentir, aunque tengo la certidumbre que los días me acompañan: espero hacer de septiembre mi cómplice para recibir días cálidos.

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