Assange y el circo.

El asunto éste de Assange como era de imaginar se ha convertido en un despropósito de unos y otros y en una caída en el maniqueísmo barato y populista entre los firmes defensores del susodicho y los furibundos opositores al mismo.

A mí este señor me parece lo mismo que otros muchos florecientes especuladores de fama; es decir, un oportunista.

Ahora dicho esto, lo que no voy a hacer es defender a un tipo, ni a atacarle, porque sí. Por eso lo razono.

A éste le llegó la fama y la popularidad porque se dedicó a una cosa que vende mucho en los medios de difusión; contar secretos-presuntos- de estado. Dicho sea de paso no contó nada nuevo, que no supiéramos ya y que no aparezca en el periodismo amarillo todos los días. Además contó con el jaleamiento de todas las redacciones del mundo mundial, relamiéndose de gustito por el aumento de lectores/as ante “lo que contaba “Assange.

 

Dejando de lado que desvelar secretos de Estado es delito jurídicamente, a este pollo pera no lo persiguen en Suecia por eso, sino por delitos sexuales. Cosa que se está olvidando aposta; haciéndole pasar por una víctima del Sistema; cuando se ha forrado con sus secretos desvelados tan oportunamente y desde luego no creo que el dinero lo haya usado para resarcir a sus agredidas.

Entonces va el individuo y se “refugia” en la embajada de Ecuador en Londres. Buena jugada para vender más. Hay que reconocer que asesores mediáticos los tiene y geniales.

Y ya tenemos el jaleo organizado, porque el gobierno ecuatoriano aprovecha para pasar por “demócrata” y le da asilo. El de su majestad imperial amenaza con asaltar la embajada- estilo imperio del siglo XIX- y Suecia…

Suecia se calla y hace bien. La única coherente en todo este circo.

El resultado: más publicidad, más ventas, y por supuesto conseguir que todo el mundo se olvide de que este tipo está acusado de un delito sexual. Por el que deberá ser juzgado, guste a o no a los demócratas de sofá.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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