Escepticismo de otoño.

Ha descendido la temperatura en Madrid a unos 16 grados, y está nublado.

Como consecuencia yo me encuentro mejor de estado general y más cuando compruebo que para salir a la calle necesito un jersey.

El paseo de la mañana por tanto, es más largo de lo habitual; me encuentro a gusto y me gusta pasear aunque me cueste tanto siempre.

Sopla aire frío, y dejo que me de en la cara, parándome de vez en cuando.

Revitaliza el otoño, da nueva fuerza, anima a seguir.

En cuanto a eso, a los ánimos…leo contradictorias cosas, politiquerías banales, frases estúpidas, de unos y otros, que aquí no se salva nadie, todos van a hacer y acontecer grandes milagros; políticos, gobernantes, la oposición, el quince M el 25 S,  los independentistas, los nacionalistas, los españolistas, los militaristas y hasta las coristas.

Es una alegría que para qué las prisas.

Aplaudo con las orejas y espero prontos, prontísimos cambios, sucesos inverosímiles, acontecimientos nunca vistos y emociones sin cuento.

Luego pongo la radio, veo la tele, me meto en las redes y me entero de que:

Unos han dicho que sí, otros han dicho que no, algunos han dicho que ya veremos, otros han dicho que hasta ahí podíamos llegar y unos cuantos han dicho que no era eso pero como si lo fuera, que la intención es lo que vale.

Suspiro- yo también  a veces doy suspiritos- y, leo sobre el tráfico en Madrid, porque esta tarde me voy a una presentación en la Alberti.

Espero que a mi vuelta no hayan hundido del todo el mundo.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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