Notas de viernes de lluvia.

Se está terminando la tarde de un viernes muy lluvioso en Madrid.

Un día complicado, de idas y venidas, concretamente por la mañana, de dormir a deshora, de una tarde de lecturas que, en algunos casos, hacen pensar que si aún existe gente así por el mundo cualquier paso adelante tiene que empezar por amueblar las cabezas de un montón de gente.

Les voy a dar un link, de una presunta escritora y alguna cosa más, que hoy en el periódico La Razón exhibe sus galas de bajeza moral. No les explico más; vayan y lean. Luego infórmense de quién es, y si quieren, escríbanle lo que les parece su artículo.

Por otra parte acabo el libro de Chagall; ya les decía el otro día, si pueden comprarlo, harán bien. Al terminarlo pensaba en los extraños caminos de la historia, y disculpen la solemnidad; quiero decir, hoy Chagall se ha convertido en un referente de la pintura, y en los fines de los años veinte en su país era un molesto pintor que incordiaba. Pasando hambre, en situaciones lamentables etc.

No sé qué tiene la vida  que la genialidad siempre se le reconoce a los genios cuando están muertos…

Para terminar, el domingo me marcho a la sierra; una intentará que se le quite la cara de lechuga de que últimamente dispone. Así que volverán a leerme el viernes, a mi  regreso; les contaré mis paseos, y los libros que allí deguste. Siempre que quieran leerlo, claro…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a Notas de viernes de lluvia.

  1. Se hace difícil poder opinar sobre lo opinado por esta señora o señorita a la que nos remites, sin que a uno le abran expediente por algo gordo.
    En Esparta ella, y los suyos de La Razón y otros recintos cavernarios de la prensa hispánica, serían felices…
    Después de los serios esfuerzos que realizan cientos de docentes en toda España, convencidos de que ése es el camino, llegan personas con una formación pedagógica inferior a nula para cargarse de un plumazo tanta dedicación ilusionada.
    Su postura -la vieja postura de los fascismos [cuidado, Amando, que te calientas]- es la cómoda, la que consiste en: a) separar para no ver, b) aislar para no ser contaminados, c) eliminar para que no moleste su presencia.
    Vale, me callo.

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  2. catherine dijo:

    Acabo de leer el Surco de Amando y me indigno como vosotros.
    Pienso que me gustaría este libro sobre Chagall. Ví varias exposiciones que me encantaron.
    Y por fin te vas a la Sierra. Buenas lecturos, buenos paseos.

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  3. Mita dijo:

    Estos últimos meses me estuve informando sobre cómo funciona la integración aquí porque uno de los hijos de mi pirma, que tiene 12, es hiperactivo. Hasta el año pasado no tuvo problemas importantes, pero desde hace un año tiene medicación y el curso pasado fue bastante duro, para él y para su madre.
    Le dijeron que este curso el niño iba a ir a una clase donde concentran a todos “los con algún problema”; Así que lleva un año de papeleo contra la psicóloga del centro, la Junta, el colegio, etc…Finalmente, se queda va a repetir el curso en una clase “normal”. Lo cual tampoco es una solución muy buena.
    Pregunté a dos vecinos mío que son maestros. Me contaron que ahora no se llama integración aquí sino “inclusión” y que en algunas escuelas hay pancartas que ponen “Inclusión, sí.Pero bien hecha”. Evidentemente reparten a los niños por los grupos que les toque; para ellos es una cuestión de cambiar de pedagogía ligeramente, por ej, me dijeron que si tienen a alguien hiperactivo en clase; le van dando las tareas, digamos, en pequeñas dosis, otro tipo de actividades para casa, etc…Lo que sí procuran es repartirlos por todos los grupos. Y también me dijeron que no pueden ocuparse de ellos en especial, más que en cuestiones concretas, porque es imposible en una clase con tantos.Niños emigrados que apenas saben alemán, niñas con burka, problemas mentales, físicos, etc…Es un trabajo que a mi me parece muy duro, si lo hacen con profesionalidad e interés.
    Pero desde luego, es completamente ilegal reagrupar; con la carga histórica que tienen los alemanes tras de sí, una discriminación de este tipo, es un polvorín.
    Besillos, que lo pases bien en la sierra.

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