La Alergia, el aspirador y Miquel Barceló.

Anda una que no anda; quiero decir que no está muy bien; verán, yo tenía hoy que haber empezado a hacer ciertas cosas-preparar el número de la Revista- pero ha sido un día de dolor de cabeza y estornudos asistidos. Asistidos de klenex, quiero decir.

Y no he hecho nada, nada de ese estilo, digo, Me he dedicado al noble arte del marujeo, o sea, a pasar la aspiradora, por ejemplo y, entre sonado y sonado, fregar el suelo de la cocina, que ya le tocaba.

Cosas estas que no deben contarse en un blog serio…

Es que soy un desastre y lo cuento todo.

Y luego encima borde, que no admito comentarios personalistas…alguno dirá…Pues bueno, que diría Galdós. Mañana me dedicaré a menesteres intelectuales, que hoy no me apetece, qué le vamos a hacer.

Pero antes quería decirles, en cuanto a esos menesteres o afines a ellos, que me ha llegado un libro precioso. Bueno, me han llegado tres esta mañana, procedentes de mi librería, pero uno en particular ha hecho que dejara la aspiradora y me tirara mas de hora y cuarto mirándolo. Es el Cuaderno del Himalaya, de mi admiradísimo Barceló. Lo leeré con mimo, deleite y morosidad, porque no solo son textos, claro, sino sus dibujos, sus cuadros y sus fotografías. Y es una joya. Yo no sé si este libro va a tener la difusión que merece, pero es una belleza estético-lingüística. No solo por el contenido, sino por la forma en que está editado. Es la demostración de que el libro sobre papel puede ser en sí mismo un objeto artístico. Y luego, naturalmente esas imágenes de luz, claridad, el color dando espesura y a la vez dando aire al cuadro…el mundo de Barceló es el mundo de un Creador de significados.

Volveré sobre este libro porque a Barceló hay que volver siempre. Como a Tapies, como a Miró. Los tres grandes de este siglo XX-XXI en este triste país llamado España. Sí, soy subjetiva y es una opinión mía, habrá quien prefiera a otros, o no le gusten, pero para mí son los ejes que mueven la luz, el sentido y la materia de la que están hechos el mundo y los sueños.

Mientras lo miraba, pensaba que mientras pueda disfrutar de estas cosas, mientras existan, mientras no perdamos el amor por la cultura, por el arte, por la literatura, nada estará perdido porque ese amor nos hace ser libres, porque nos hace pensar, abrirnos, no ver solo un camino, no admitir las Verdades que quieren imponernos. Poner en duda los dogmas.

Luego, a pesar de los estornudos, me fue menos difícil pasar la aspiradora…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a La Alergia, el aspirador y Miquel Barceló.

  1. catherine dijo:

    El aspirador, lo conozco.
    De Barceló y el Himalaya había leído algo y creo que lo voy a comprar en francés porque tengo en casa unos a quienes les interesará.Me encantaron sus dibujos de África.
    Cúidate, Alena.

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  2. ¿Pero hay gustos objetivos?
    Esa es la grandeza de los gustos, su absoluta subjetividad.

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