Lo del Nobel.

Ando con el tema de preparar la Revista y un poco liada. Pero quería comentar un poco, ahora ya en serio, el asunto éste del premio Nobel de literatura.

Y lo hago al hilo de varias interesantes charlas en Facebook sobre el tema, que, aunque en algunas hemos disentido los contertulios, a mí al menos me han enriquecido. Porque me han hecho pensar.

Verán, por una parte está la cosa de qué es lo que premia este premio. Vamos a aceptar de entrada que en el fondo no sirve más que para nombrar a alguien que a un jurado tan subjetivo u objetivo como otro le parece que lo merece. El problema está en porqué lo merece.

Es decir, si por su literatura o por otras cosas, además o en sustitución de su literatura.

Si es por su literatura, habría que leer a los posibles sujetos a premio sabiendo si lo que queremos es homenajear toda una vida de creación literaria, o si además miramos la calidad.

Y en cuanto a la calidad de la literatura habría que saber bajo qué parámetros la concedemos. ¿Qué da esa calidad?…es decir, ¿bajo qué mínimos concedemos que un autor/a tiene calidad sobrada para el Nobel?…

A mí me parece que una literatura de calidad debe ser capaz de trascender a su época. Por sus temas, por su apuesta en el lenguaje, por su estilo innovador y por su originalidad.

Eso, a mi parecer, excluiría localismos. Excluiría sesgos. Excluiría repeticiones y excluiría ambigüedades narrativas.

Lo peor de esto es que yo creo que no se da el Nobel por esto, sino por política; por favorecer ventas y por marketing. Está bien que quieran tener un guiño con China, está bien que quisieran tener un guiño con las literaturas marginales- Le Clezio- pero ¿ me pueden decir si se siguen comprando y sobre todo, leyendo, hoy los libros de Le Clezio?…o ¿ sigue siendo tan poco conocido como antes del 2008?…

Por poner un ejemplo.

El jurado valora entonces la política generosa de premiar a escritores/as que pueden reforzar el conocimiento de un país o unas civilizaciones durante como mucho un año, y las ventas que pueden dar a las grandes empresas editoras dichos autores/as.

Ahora, sobre calidad no se preguntan.

No he leído a Mo Yan. Y me temo que seguiré sin hacerlo. Dicen que es divertido y original; no lo se, lo que sí sé es que hasta hoy en España era eso que llaman “un autor de culto”, o sea, que le han leído cuatro. Igual me pierdo algo excelente, puede ser, eso no lo discuto, pero se me ocurren más de diez nombres antes que el suyo.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Lo del Nobel.

  1. Aparte de que en este año concreto hacer un guiño a China, parece hacer un corte de mangas a Japón, estoy de acuerdo en que los premios (tanto los institucionales, como los comerciales) tienen tantos sesgos y tantos ingredientes en sus guisos que es imposible saber a qué atenerse. Acabo de escuchar, por ejemplo, que el nombre de este escritor es un sinónimo que viene a significar el Mudo. Parece que se lo puso porque durante no sé cuánto tiempo prefirió el silencio a escribir acerca de lo que le obligaban a escribir. Sin embargo, por algún otro lugar he leído que algunos disidentes chinos están que braman porque consideran que Mo Yan es parte del régimen.
    Es decir, estamos hablando de cuestiones periféricas a la calidad de su literatura.
    Como tú, sostengo que no he leído nada de este autor y, probablemente seguiré sin leerlo. E intuyo que algo perdemos con ello, pero se pierden tantas oportunidades.

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