Ni líder ni izquierda pero sí partido.

Así, como el titular podemos definir al Psoe hoy en España.

El Psoe ni puede liderar ninguna política progresista, no por incapacidad,que también actualmente, sino porque quienes están en los puestos directivos no son progresistas. Y ya va siendo hora de que diferenciemos lo que es ser progresista de lo que es el Psoe.

El Psoe actual no es de izquierdas. Un partido que decide lo que decide en determinadas políticas autonómicas yendo en contra de la ideología de izquierdas, como cerrarse a cualquier tipo de referéndum en Catalunya, por ejemplo, es cualquier cosa menos de izquierdas.

Eso sí, está partido. No digo ideológicamente, que puede que también, pero es lo que menos le importa. Digo partido en dos; quienes mandan y quienes teóricamente son su fuerza de choque, o sea, las bases. Tan partido que a las bases, que son quienes en general estaban con Carmen  Chacón, las mandaron a tomar por retambufa eligiendo a Rubalcaba para liderar el “cambio”. Optaron, dijeron, por la sensatez; o sea, por el cambio de foto no vayamos a arriesgar poltronas. No optaron por cambiar, ni por la izquierda, ni por el socialismo.

Y han creado una fractura social gravísima para el Socialismo: he aquí un partido que dice serlo y que luego actúa como la derecha moderada de cualquier socialdemocracia. Luego se preguntan por qué se dan el batacazo. Porque el problema no es que la gente vote PP; la gente vota lo que le da la gana, el problema –y lo tienen grave- es que los Socialistas de este país, que somos millones, no nos creemos ya el socialismo del Psoe.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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4 respuestas a Ni líder ni izquierda pero sí partido.

  1. No puedes ser más clara, ni yo estar más conforme con cuanto dices. Abrazos.

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  2. Pues a lo mejor es verdad

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  3. Jamás me gustaron los partidos que basan su política en líderes. Son dictatoriales (a las pruebas del gallego iluminado y su primo me remito). Por ello, no me interesa quien está al frente del socialismo. Me interesan las propuestas cada vez más avanzadas, congruentes y socialistas. Me interesan gentes con ganas e ideas que refunden esa quebrada tan profunda que existe entre las llamadas “familias” y “barones”,.¡si hasta hablan como si no tuviesen un principio republicano como meta!
    Cierto todo lo que dices, Alena. Un beso.

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  4. Miguel Mora dijo:

    Hace mucho tiempo que el PSOE dejó de ser de izquierdas. La oposición al franquismo la hizo fundamentalmente el P.C. En la transición ( yo también me sumo a los que la llaman mejor “transacción” ) aprovechó el miedo que daba el comunismo por su proximidad durante años a la URSS, por la propaganda brutal del franquismo etc. Y Felipe apareció como un líder joven, sin pasado, inteligente y atractivo. La llegada al poder del PSOE en 1982 resultó muy ilusionante . Alguien más a la izquierda no parecía necesario: aumentaba la clase media, mejoraba el nivel de vida, estrenábamos libertades. La caída del muro vino a completar el cuadro. A mí me rechinó un poco aquello que dijo González ¡ Hay que ser socialistas, antes que marxistas! Era la asunción completa de la socialdemocracia. Pero los modelos de socialdemocracia nórdicos eran atractivos y estaba más desarrollada que la nuestra. Desapareció una opción viable más a la izquierda del PSOE. Muchos marxistas ex P.C. se enrolaron al PSOE, era la única opción de tocar poder. Los intelectuales su sumaron a los alrededores de ese poder. O, peor, callaron. Los jóvenes de la movida de los 80, al contrario de los sesentayochistas ya no querían cambiar el mundo, o veían imposible hacerlo y revolucionaron muchos modos, muchas formas, dejaron intacto el fondo, escaparon de la realidad sin intentar transformarla, huyeron de ella por la vía de las drogadicciones. Coincidió el inicio del Sida y fueron muchísimas las víctimas. Dejaron ejemplos magníficos en el arte, la música, el cine, la literatura : García Alix, Almodovar, Haro Ibars. Pero la revolución no se hace tomando drogas, confundiendo el amor libre, ni rompiendo farolas en manifestaciones estudiantiles. Muchos jóvenes de hoy han recibido más herencia de los 80 que de los 60. Puede servir de ejemplo que los pelos largos de los 60 eran siempre signos de contestación, los tatuajes de hoy lo son de integración.

    Pero volvamos al PSOE con su OTAN NO, OTAN sí, que dio lugar a aquella magnífica canción de Javier Krahe : “ cuervo ingenuo no fumar la pipa de la paz con tú, por Manitú “. A Felipe y a Guerra los cambió ( cómo no) el poder, eran tiempos tan difíciles por el terrorismo que al primero hasta se le ocurrió volar con explosivos un sitio en el que ETA estaba reunida. La tentación del terrorismo de Estado no la llevó hasta ese extremo pero la “ guerra sucia” tuvo momentos de doloroso esplendor. Pasó el tiempo y Felipe González acabó siendo el mejor amigo del hombre más rico del mundo, Carlos Slim, Boyer pasó a ocupar páginas en la prensa rosa, surgieron presidentes autonómicos tan poco de izquierdas como Bono, alcaldes tan opusdeistas como Paco Vázquez en A Coruña, prohombres tan pringados por la OTAN como Solana, corruptelas en ayuntamientos y Comunidades autónomas. Transformaciones tan inconcebibles – si no tuviésemos ocasión de constatarla a diario – como Almunia, ahora elegante banquero europeo… ( ¡Straus Khan era socialista…!)

    De esos polvos vienen lodos de desafección, imposibilidad de distinguir en muchas propuestas a la derecha del PSOE y eso que el P.P. es un partido no completamente ultraderechista pero sí repleto de ellos, de nostálgicos del franquismo, ( hijos de Fraga al fin y al cabo) , de arribistas, de corruptos de dimensiones estratosféricas ( ahora que está de moda la estratosfera), de prepotentes, de meapilas. Y eso hace que ¡ faltaría más! El PSOE sea menos malo. De la derecha menos mala. Un mal menor.

    Largo trayecto le espera al PSOE por delante para recuperar el camino perdido. Un toque ¿ tardío ya? de izquierdismo – cuando los nuevos movimientos ( 15 M y 25 S) intentan consolidar nuevas organizaciones que empiezan por rechazar el piramidalismo de los partidos tradicionales, el cuestionamiento del sistema capitalista que se resiste a creer que él también tuvo su caída del muro – no va a ser suficiente.

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