Festivales y otras cosas de gente de mal vivir.

Ayer no me dejó la fiebre contar algunas cosas que yo tenía que haber contado con una cierta coherencia. No es que hoy haya desaparecido la fiebre, pero la cabeza me da para algo más que poner dos fotos y acostarme.

Tenía yo que contar que estuve en el Festival Ellas Cuentan, en Lavapiés, aunque me volví a mi casa a la hora porque más que yo fue mi espectro. No pude por eso quedarme a los diferentes actos que se iban a realizar. Pero sí pude disfrutar de un ambiente muy divertido, muy alegre, muy original; llevar los libros a un mercado de barrio es acercar la cultura a la calle. Y a mí eso me parece hacer mucho más por la cultura que otras cosas de más empaque y a las que hay que ir con chaqueta de terciopelo.

Me gustó ver los libros de Talentura en la Librería del Mercado, y a Cristina, la librera, que me acogió con una sonrisa enorme; y yo que pensaba que ni se acordaría de mí. Ya ven ustedes; de mí y de mis compañeros de editorial; cuando estuvimos allí leyendo.

Y me gustó ver allí nuestros libros; no es habitual llegar a un evento de estos y encontrarse en primera fila libros de editoriales independientes. Allí sí que estaban; igual que Cuadernos del Vigía, Páginas de Espuma y otras que van teniendo su lugar en el mundo. Me di el gusto de comprar el último libro de Isabel González y de Raúl Brasca; Casi tan Salvaje y las Gemas del Falsario, respectivamente. Este último temiéndome mucho que, si sigo como estoy no voy a poder ir a su presentación en Madrid, que es el lunes.

Me gustó ver a niños realizando actividades creativas de dibujo, y leyendo, sí, leyendo en sitios curiosos, como encontrando inopinados escondites para quedarse a solas con los libros.

Después de tomarme una cerveza, sin alcohol porque como iba yo si me la tomo con aderezo me tienen que ingresar directamente, me vine a casa.

Pero aquí no terminaron las cosas lúdico-festivas; cené y terminé ya en la cama a Andrés Trapiello; Apenas Sensitivo, el último de los libros de su Salón de los pasos perdidos. Tengo que decir que me divierte muchísimo Trapiello; a pesar de que muchas veces me dan ganas de asesinarle un poco; por aquello de opiniones que chirrían completamente; pero para gustos los colores….Sin embargo hay una cosa de Trapiello que me gusta mucho y es su sinceridad; si tiene que llamar a alguien idiota se lo llama; podré no estar de acuerdo con él en la calificación de ciertos idiotas pero siempre estaré asintiendo a que si lo piensa lo diga. Una está harta de literatura meliflua.

Mientras todo esto ocurría, ando a vueltas decidiendo escrituras, a vueltas con manuscritos echados a volar; a ver si pillan nido, carajo, que si no se van a poner tristes, a vueltas con dos proyectos largos  y uno corto…

En resumen, que, a pesar de la fiebre parecería que la vida es demasiado breve para tanta cosa que me queda por hacer, por ver, por intentar y por disfrutar.

Ya les iré contando.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Festivales y otras cosas de gente de mal vivir.

  1. Pilar Moreno Wallace dijo:

    Gracias por todo lo positivo que nos transmites con tus palabras; siempre sabes estar, Alena. Estaba yo hoy un poquillo desanimada y leerte me ha hecho ver que “el vaso no está medio vacio sino medio lleno “… que es muy distinto.

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  2. Cuando los ‘grandísimos’ eventos de la Cosa Cultural sean sólo la guinda de un pastel cuyos ingredientes esenciales y más abundantes sean actos como el que nos cuentas o similares, entonces, sólo entonces, estaremos más cerca de poder afirmar sin exagerar que vivimos en un país donde la Cultura importa, y no el negocio de algunos que consiste en hacer taquilla o vender libros, más o menos como quien vende coches o echa de comer a los turistas hambrientos.

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