Intimismos en martes.

Anda una más bien íntima y recoleta, ustedes perdonen el señalar.

Me refiero a que está una más en sí misma que en otros asuntos, y casi mejor. No tengo muchas ganas de exteriores. Claro que me voy enterando de eso que dicen actualidad, y por ejemplo, me ha alegrado mucho la sentencia del Constitucional sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo, y también estaré atenta a la elección en EEUU, y ojalá el Presidente Obama salga relegido.

Pero no tengo muchas ganas de seguir la actualidad en plan como si fuera muy importante; la salud me hace estar más a gusto en mis cosas.

Y mis cosas son que esta tarde me han dicho en Alberti que me mandan unos libros que he pedido, y que, ya ven qué tontería, me han alegrado la tarde. No sólo por eso, sino por la charla. Que a veces viene bien.

Mañana por eso será un día bueno y agradable, porque los libros no sólo se disfrutan cuando se leen; es un proceso de pasarlo bien desde que una va a una librería a elegirlos, o desde que los pide, como últimamente es mi caso, y los espera, y entonces le llega el conserje y dice “han traído este paquete”, y una se va a por unas tijeras, y toma el paquete y lo pone en la mesa antes de abrirlo, y disfruta el momento aunque ya sepa lo que contiene, pero piensa eso de “mira, están aquí”, y le encanta rasgar despacito el envoltorio, y luego hojearlos, y ojearlos, y decidir cual leerá primero…y etcétera…

 

Además de eso, estoy leyendo a Maraini, su libro El tren de la última noche, del que les hablaré, aunque les adelanto que es libro muy interesante pero muy denso. Para leer despacio. Pero la autora tiene una cualidad: sabe contar. Sí, les podría hacer yo ahora una especie de crítica literaria, pero me apetece más decirlo a mi modo, al de ustedes; es un libro que está bien pero es para leer reposadamente.

 

Escribir no estoy escribiendo. Todo parado. Todo quieto. Les adelanto que he echado a volar un manuscrito y que espero noes definitivos y no respuestas. Y que si hubiera algún sí, se lo diría con redoble de tambor, timbales y hasta señales de humo. Todo irá llegando por sus pasos; nunca supe tener prisa: siempre que corro me caigo.

Así es que, de momento lecturas, descanso y dormir.

No es mala vida, a pesar de la inexistencia de salud…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Intimismos en martes.

  1. Pilar Moreno Wallace dijo:

    Me ha hecho mucho bien leerte: me has compartido optimismo, el lado bueno de las cosas. Un abrazo.

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