Dacia Maraini. Una buena novela previsible.

Yo tengo un problema con la narrativa. Después de tiempo dándole vueltas he llegado a la conclusión de que no son las novelas, sino yo, la rarita.

Acabo de terminar el tren de la última noche, de Dacia Maraini. Es una excelente novela. De alto vuelo, bien escrita, interesante en su intriga, muy amena en la forma de contar, muy tierna a ratos, con un lirismo que conmueve.

Plantea la búsqueda que inicia una joven periodista en el año 1956 de un amor de infancia desaparecido en un guetto. Los personajes viven en la novela, la narración avanza y se bifurca, las descripciones de Centroeuropa son visuales, se llega al desenlace queriendo saber qué ocurre…

Bien. Sí.

Entonces, me pregunto, ¿porqué a ratos me ha aburrido?… ¿cuál es la razón de que en determinadas escenas me asalte un “ya estamos con lo maniqueo”, “ahora viene la descripción”, “ahora llega la parte de ella dice, él dijo”?…

Es decir, ¿porqué me termina resultando previsible una novela que, efectiva y objetivamente, es una buena novela?…

No lo sé, pero me ocurre. Es esa impresión de “otra novela de nazis”. Sabiendo que tiene calidad, objetivamente, que no puedo decir que es un intento de novela, sino un muy buen relato.

Por eso digo que debo ser yo; o la forma; tanto “dijo”, tanto “ ahora hace, va, le mira”…me distancia del proceso, me suena a deja vu, el amor inmortal, la búsqueda incesante, el personaje que aparece como ayudador en el conflicto, el chica busca chico  y encuentra su ser interior…

Esta es una muy buena novela, sí; pero de un género que sería deseable que diera de una vez un salto cualitativo hacia otra cosa.

Igual me aburría menos.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Dacia Maraini. Una buena novela previsible.

  1. Entras en un tema complicado. Escribir con o sin el lector. Quizá quienes le damos a esto de la pluma (o tecla) a veces miramos los textos de un modo un poco diferente, al lector habitual. Y normalmente perdemos algo en el camino: zambullirnos en la historia sin más.
    Sin embargo es algo imposible, siempre andamos dándole vueltas al asunto.

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