Una mujer en Barakaldo.

Hoy ha muerto una mujer en Barakaldo.

Puede que a ustedes les importe un carajo. Estamos todos muy ocupados con nuestros propios problemas. Tenemos de sobra con nuestro propio paro, nuestras deudas y nuestra hipoteca.

Ya lo sé.

Pero a mí no me importa un comino porque yo podría haber sido esa mujer de  Barakaldo. Me dirán “bueno, pero no lo eres”. Bien está. Pero podría haberlo sido.

Hace años durante buena parte de mi juventud yo tuve deudas y no podía pagar la mensualidad del piso en el que residía. Yo sé lo que es ir al banco y estar en números rojos. Sé lo que es el monte de piedad en Madrid, se a lo que huele el sudor de la gente en las colas de empeño. Yo sé qué es llevar ropa usada, de otros. Yo sé lo que es ir andando a clase porque no hay para el autobús.

Yo sé cómo ha debido sentirse esa mujer de Barakaldo para suicidarse  porque la iban a echar de su piso.

¿Hasta cuando vamos a estar diciendo que esto está muy mal y a seguir sintiéndonos satisfechos con nuestra conciencia al decirlo?…

No basta. No bastan las palabras. No basta decirlo. No basta escribirlo. Porque la mujer de Barakaldo está muerta. ¿Dónde está la conciencia, la dignidad, la decencia de este país?…

Un suceso como este tendría que echarnos a todos a la calle. Llenar las plazas. Negarnos a tener nuestro dinero en los bancos. Empapelar las ciudades con el nombre de esta mujer de Barakaldo.

Porque ella somos todos.

Hagan algo, joder.

¿Qué puto país estamos construyendo?…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Una mujer en Barakaldo.

  1. Mejor diría yo, que lo estamos destruyendo. El lobo cada vez tiene más hambre y se conforma con menos. Estas historias (según se difundió ayer en twitter, esta mujer es el octavo asesinato cometido por la banca en este año) me recuerdan aquella parábola evangélica en la que el administrador de una propiedad fue condenado por el amo, porque, después de haber sido perdonada la deuda que debía al propietario, éste no fue capaz de perdonar la mínima deuda de uno de sus criados.
    No sé si ha confirmado el nombre de la entidad causante de este crimen. Si es al final la que se comentaba esta mañana, se trata de una de las ‘perdonadas’ con dinero público.
    En todo caso daría lo mismo.
    Como he escrito en Twitter ayer, una ley que empuja a la muerte, no es ley sino cadalso.
    La calle se llena de indignación, pero da lo mismo. Son ellos los poderosos, no son los políticos, al menos los que ocupan el poder, porque ellos son sus representantes. Así de claro.
    Y si van a actuar, va a ser a su pesar, o porque, en el fondo, les interese.

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  2. Miguel Mora dijo:

    ¿ Cómo poder añadir algo más a tu comentario? Es un comentario desesperado, al que casi no se puede añadir más desesperación. Es también una llamada a la reacción. Reacción que apenas cabe en nuestro endeble sistema democrático. Sé que hay que tener mucho cuidado en sumarse a la denostación general que se hace de los políticos. Sin políticos no hay democracia, sin políticos no es posible hacer política, sin hacer política no se puede cambiar una sociedad. Pero entiendo perfectamente ese “ no nos representan” de los Movimientos que rodean al Congreso: nuestros representantes – paradójicamente – no nos representan y no lo hacen por las insuficiencias de nuestro sistema democrático: ley D´Hont , listas cerradas, partidos anquilosados, cerrados, sólo atentos a seguir manteniendo un sistema casi endogámico : ahora gobiernas tú, luego ya lo haré yo, sin que la alternancia signifique cambios importantes y – sobre todo – cambios en el fondo del funcionamiento del Sistema. Partidos endeudados por los créditos bancarios, no pueden pasarse en la crítica al sistema bancario, partidos que han cedido a privatizaciones de cosas que funcionaban bien: precisamente por eso privatizan lo que funcionaba bien para que de beneficios a empresas privadas ( a las que
    después van corriendo cuando dejan de ser ministros…). La ministra de Fomento nos cuenta que Aena se privatizará cuando no de pérdidas y lo hace tan ufana y cala el mensaje en la sociedad que parece querer ignorar que con el dinero público se sanea lo que después se privatiza y va a la empresa privada. Lo mismo sucede y sucederá con Renfe, sucedió con Iberia etc. ( Por no insistir en lo archisabido y gravísimo de la enseñanza, la sanidad, la atención a los ancianos). Los desahuciados se tiran por la ventana, las calles se pueblan de menesterosos que piden caridad ( porque ya son lumpen y no están en condiciones de reclamar justicia: no tienen conciencia de clase). Mientras Jaume Matas está libre, Urdangarín también y lo que es peor a Camps lo declara inocente un juzgado popular. La justicia es una justicia de clase y favorece a los de su clase ( lo explicaba muy bien Foucault) y desde que Gobierna el P.P. se practica una política de clase, todos los beneficios para ellos, todos los inconvenientes para la clase social que un día fue el proletariado ( luego adelgazó porque parte de ellos pasaron a la clase media y hoy regresan a sus orígenes ) . La derechona no pierde el tiempo en elucubraciones, el PSOE si hubiera sido de izquierdas y practicara una política de izquierdas debería haber cambiado algunas cosas: nacionalizar la banca, rechazar el Concordato, suprimir las subvenciones a la escuela privada, no vender armas, no permitir poblar los medios de comunicación de canales y emisoras de ultraderecha, proteger la cultura,…. Nada de eso hizo y así se ha generado una sociedad del ocio adocenada, una juventud en buena parte que se droga con fiestas como la que recientemente ha producido 4 muertas, con el ruido, con la diversión.
    Nada tiene más éxito que el humor fácil, las carcajadas ocupan casi todos los programas deportivos, los monólogos ( hay excepciones estupendas, es verdad) los teatro y programas de tele. No tengo nada contra el humor y – admirando más el humor negro, el gris oscuro, el que hace reflexionar a la vez que reír ( tipo Azcona, por ejemplo)- a veces el humor fácil no está mal. Pero es este tipo de humor el que lo copa todo, como copan casi todos los canales de cine de Digital Plus el terror, la comedia blanda, la violencia sin sentido. Es el lavado de cerebro fácil que se hace con papel de celofán, que consigue hasta agradar al personal. La alienación. Por no hablar de cómo hemos aceptado, en aras de la seguridad, la desaparición de nuestra privacidad más elemental. Lo privado se ha convertido en público y no nos importa: no hay reclamación o llamada de atención en que no nos “despelotemos”, los famosos por aparecer en la prensa presumen hasta de tener cáncer. Lo que debería de ser publico ¿ dónde está el dinero de nuestros planes de pensiones ( por ejemplo)? , ¿ cuánto evade Botín?. Ah! , eso es privado.

    Pero me he alargado demasiado y escapándome por la tangente. La democracia decía Leonard Cohen se ha convertido en la religión de occidente, nuestro sistema democrático les lava la cara a los explotadores de siempre. Lo soportan mientras no les moleste, no les quite privilegios. Quizás si un día votaran todos, los que se abstienen, los que no creen en el sistema – porque el sistema les margina – los que votan – sin saberlo – lo contrario de lo que les beneficia – quizás entonces ,digo – la democracia sería un sistema justo y no fueran necesarias las revoluciones. Mientras…

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