Sobre Tsvietaieva, Pasternak y Rilke. II.

Espero hacerlo bien y que este escrito salga la mañana del lunes. Quería comentar que he terminado la correspondencia de la que les hablaba.

Entiendo que los tres escritores de los que se nos da cuenta son magníficos escritores, vaya eso por delante. Pero quisiera reiterar esta sensación de “floreo” que he tenido con ellos. Vamos a ver, uno puede escribir sobre sus libros, o sobre su idea de la literatura: hay escritos muy interesantes de ese estilo. Ahora, estas cartas es que no son eso. Son otra cosa, son un palabrerío que da la sensación de que estos tres escritores vivían en un mundo muy poco real. La cantidad de frases amorosas que se dirigen entre sí, el tomar la vida de unos y otros como un artificio para llamarles poco menos que Gurús, cosas así.  Rilke es un “glorioso poeta”, Tsvietaieva es “maravillosa amiga”, y así siguiendo. Los “te amo” se suceden uno tras otro.

Una ha terminado saltándose páginas infumables. Particularmente las de la rusa. He leído poemas suyos que me han gustado, y tengo por ahí una obra deliciosa por leer sobre su madre, pero las cartas que escribió esta criatura son un ejemplo de lo que el desequilibrio emocional puede llegar a hacer en una cabeza emotiva. No dudo de la calidad literaria de la Marina escritora; lo que dudo es que estas cartas sean algo más que un deseo desesperado de que Rilke y Pasternak la hagan caso.

Literariamente estas cartas no tienen interés alguno, sinceramente. Salvo en ciertos pasajes de Pasternak, el resto son gorgoritos; como otros muchos epistolarios que andan por ahí y que nunca debieron salir de la privacidad porque no añaden nada a la obra de sus autores, cuando no la desvalorizan.

Y quería decirlo.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.