Ford Madox Ford para chilenos.

He acabado esta tarde, antes de irme a la presentación de un libro del que les hablaré en Alenarte Ámbito Hispano mañana, la lectura de Amistades literarias, de Ford Madox Ford; ya les indiqué algo ayer.

Bueno, el libro es entretenido, es ameno, tiene unos cuantos artículos muy interesantes, aunque tiene el autor una obsesión con hablar de Henry James que cansa un poquito.

Este escritor, que murió en el 39 y que dirigió The English Rewiew, por ejemplo, era a lo que parece por los textos un irónico de cuidado, y uno se ríe con su forma de narrar. Ahora bien, este humor inglés, tan fino y soterrado como es tradicional en ellos, se pierde muchísimo por algo que lamento comentar aquí porque es una tarea a menudo minusvalorada; me refiero a la traducción.

La edición del libro es de la Universidad Diego Portales, en Chile, y el traductor que aparece es José Manuel Vial. Y yo lamento decir que la traducción está plagada de chilenismos; que son muy respetables pero que a un lector en España me temo que le chirríen tanto como a mí. Igual que el sentido de algunas frases que, me puedo equivocar, me parecen haber sido traducidas de modo literal y llegan a producir una confusión muy poco deseable. Por ejemplo: “El Conrad de aquellos días era romance”( pag, 76), “allí estaba yo, sólo al interior del taller de mi abuelo” ( página 53); será “sólo en el interior del taller de mi abuelo”… “por treinta años y más, su ama de llaves había sido enviada…” será “durante más de treinta años”, o “a lo largo de treinta años”…y así siguiendo.

Leyendo el libro he tenido siempre la sensación de leer por ello una traducción literal, palabra a palabra o frase a frase del autor.

 

 En cuanto al lenguaje, en castellano a las yeguas no se las “picanea”, sino que se las “azuza”, y servidora se ha tenido que ir al diccionario para averiguar a qué se refería el traductor- no el autor- cuando habla de “comer sobre  una pirca sureña”, o sea, al lado de una “pared, o tapia”. Lo de sureña se refiere a París, vaya usted a saber la razón. En fin, lastimoso.

Es un libro estimable que nos acerca al autor, sí, pero que podría manifiestamente haber hecho algo más; podría habernos trasladado su pensamiento; de esto queda un poquito lejos.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
Esta entrada fue publicada en Literarismos. Guarda el enlace permanente.