Aburridos y tan contentos.

Leo el titular de una noticia- no he leído la noticia, aviso- de ABC en la que se nos informa de que “el aburrimiento también enseña”, y me figuro que después sugerirá a los papás cómo deben hacer que sus hijos saquen “partido “del aburrimiento.

Y me quedo pensando en que aburrirse no es malo. Es decir, normalmente tomamos por aburrimiento las raras ocasiones en que el niño está “sin hacer nada”; cosa que a los mayores nos viene muy mal porque igual van y piensan, en vez de aburrirse como creemos nosotros.

Nunca he sido partidaria de solucionarle a los niños la vida; y menos el aburrimiento. Una no cree que haya que interferir en la vida de los niños, en sus juegos ni en sus formas de inventar la realidad; a menudo mucho menos aburrida que la nuestra: esos seres circunspectos vestidos de gris.

Si el niño se aburre yo lo único que propongo es desaparecer de su ángulo de visión para evitarle malas tentaciones de tomarnos como solventador de algo que es perfectamente natural. En cuanto a lo de que “el aburrimiento enseña”, qué quieren que les diga…estas moralinas de que “de el dolor se aprende, la vida te hace crecer en experiencias”, y similares, me parecen aburridísimas.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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