Caminar despacio.

Ayer salí. Estuve en la calle haciendo de reyes, ya saben lo que pasa estos días. Se llena la calle de gente con bolsas de regalo, hay una especie de fiebre por llegar a tiempo, parece como que si falta algo no tenemos perdón…

Yo no puedo salir así; aunque me retrase, eso da igual. No puedo correr, y si hay apreturas o mucha gente pues me aparto. Además me canso enseguida, es decir, que tengo que hacer las cosas en varias salidas; no puedo hacerlo todo de una vez.

Eso parece una desventaja; es verdad, la gente va siempre más deprisa que yo, encuentra antes la caja donde se paga- porque yo me despisto y me aturullo- y suele irse pronto a casa con “los deberes hechos”.

Yo tengo que tomarme el asunto con calma; tardo un montón en llegar a los sitios y si tengo que ir al centro no puedo tomar el bus ni el metro porque me caigo, así de sencillo.

Pero a cambio gano cosas. Como por fuerza camino despacio, veo antes dónde hay mucha gente y puedo evitarla, busco en los comercios las cajas laterales donde no va nadie nunca porque están escondidas y pregunto siempre a ese dependiente que no hace nada porque hay un compañero que “lo hace todo”.

inviernoY además, tengo tiempo en la calle para mirar. Por fuerza, porque me tengo que parar cada poquito. Y eso me trae motivos de disfrute que, creo yo, mucha gente no advierte. Motivos que no suelo comentar: me da un poco de corte. Pero ayer fue excesivo; ayer, la luz del invierno era tan clara, tan bella, tan nítida, que parecía una aurora de azules. Como si la tarde despertara al invierno con su resplandor, como si el aire y el sol, al dar en las ventanas, en las hojas de los árboles, estuvieran pintando un cuadro sólo para mí. Y tuve que detenerme a sacar esta fotografía. Para compartir con ustedes la Belleza.

Creo que tengo suerte al tener que caminar despacio.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a Caminar despacio.

  1. catherine dijo:

    Gracias Alena, por la foto y por tu mirada sobre esta tarde de invierno. Será mi regalo, bien sabes que por aquí no recibiré nada, ni siquiera carbón.Feliz día de Reyes.

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  2. Hacen falta muchas más miradas como la tuya. Con esa mirada da igual la velocidad a la que se camine. Es más, mejor que se camine despacio. Cuánto mejor nos iría si fuéramos un poco más tranquilos disfrutando de los días, y no destrozándolos con nuestras prisas.

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  3. Gracias por compartir la Belleza. Caminar despacio es saborear el tiempo y la vida, las prisas producen la ceguera de quemarlo todo, sin ver nada. Y quemarse al mismo tiempo.
    Un abrazo.

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