Narrativa del futuro: Joost Vandecasteele y Edmundo Paz Soldán.

Hay libros muy curiosos. Verán, me llevé a la sierra tres, y he leído dos-el otro le tengo a medias y es de Auster- y de él escribiré en otro momento. Pero lo que quería yo contar es que los dos que he leído son libros que, cuando menos, hay que tachar de peculiares.

Hay libros que se leen y una en unas cuantas pinceladas tiene ya una opinión de lo que está leyendo, digamos que el autor, la autora, marca una manera ya conocida de narrar y el lector/a sabe a qué atenerse simplemente con unas pocas líneas.

Y hay libros que se distinguen por exigir al lector una manera de leer. Que no se dejan domesticar, que se resisten a que los encuadremos, que van más allá de la invención de mundos narrativos; lo que inventan además es una manera de contarlo.

Los dos libros que he leído tienen esta cualidad. Los dos son libros inquietantes, a veces ambiguos, a veces cristalinos, a veces parecen una broma y otras parecen una pistola.

El primero que leí es Por qué el mundo funciona perfectamente sin mí  de Joost Vandecasteele. Editado por Tropo Editores.

Yo no sé si Tropo Editores sabe lo que ha hecho. A ver si me explico: ha publicado un libro que a mi modesto entender es la excelsa continuación de 1984, de Orwell.

Y eso es algo muy serio, porque yo no sé si el lector medio está preparado para entender cabalmente la radiografía valiente y visceral que hace el autor de no sólo nuestra forma de vida actual sino de la futura.

Es un libro que hay que ir desentrañando; los capítulos, que funcionan en apariencia como relatos independientes, se relacionan entre sí para ir desvelando una sociedad uniformada, monocorde, en la que los no integrados son reducidos a la mera  inexistencia, o engañados, o manipulados. La metáfora del edificio como ciudad, del creador como inventor de la realidad, la descripción de los personajes que son prácticamente seres asustados intentando sobrevivir, lleva implícita la teoría del ciudadano amorfo sometido al poder. Y esto es lo inquietante del libro; que esa idea deviene en certeza; que no se queda en un libro sino que ya está pasando.

Mucha gente se quedará con la idea de un “libro que nos refleja”, y no, es más que eso, es el mundo que reflejará a nuestros hijos, mientras seguimos buscando una salida que es una entrada…

Léanlo.

 

El otro “ejemplar” de libro peculiar y extravagario es que publica Páginas de Espuma, Billie Ruth, una colección de relatos de Edmundo Paz Soldán, que ya nos dejó un buen libro con Norte, aunque a mí me cansó más, sinceramente.

Billie Ruth es un excelente libro de relatos en su mayoría cortos en los que la vivencia de situaciones extremas lleva a acciones insólitas. Y refleja de modo ejemplar la marginalidad de los seres que viven y mueren en un mundo que no les acoge, que no les entiende o que simplemente los condena al olvido. Un libro de lenguaje específico, con regionalismos idiomáticos que acercan la realidad que se nos cuenta, con dialectalismos que nos permiten escuchar las conversaciones de modo real, con un sentido de la pausa narrativa que difiere el final del cuento de modo que ya no sólo importa ese final sino el por qué.

Un libro que habla de la fatalidad de las vidas extremadas, de los destinos al margen de lo políticamente aceptable. Un libro que hay que leer y quedarse en él, porque vivir es también saber que esas vidas existen, nos rozan, nos cambian, aunque queramos alejarnos de ellas.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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