Escritura y silencio.

Es algo que, dicho sin más, parece un pensamiento banal, pero me lleva a reflexión. Sobre todo porque lo he vivido así aunque a veces lo olvide.

Hace unos días, no sé qué escritor, y siento no acordarme de su nombre, venía a expresar cuando le preguntaban qué era necesario para escribir, que el primer requisito es el silencio.

No vivimos en silencio en nuestro mundo habitual, el de todos los días. Nos apabulla el exceso de datos, los mensajes, los email, las respuestas, las llamadas por teléfono, las visitas, las salidas al trabajo o a buscarlo y un montón de cosas más, de la vida cotidiana. Y cuando termina el día nos vamos a la cama con el sabor de las últimas noticias, de la última barbaridad cometida en nombre de cualquier idea bastarda, o la última agresión a nuestra inteligencia con cualquier banalidad expresada como si tuviera importancia.

No nos callamos ni hacemos callar así nos maten. Entiéndanme, es decir, no me mal entiendan aposta; no estoy hablando del callarse ante la injusticia, estoy hablando del callarse simplemente delante de tanto ruido. De la necesidad de alejarse.

Leo a diario en redes, en email que me envían, en diferentes soportes, poemas, prosas, textos de un sentido u otro, y me pregunto hasta cuándo va a llegar la idea de que escribir es proferir letras sin el menor apunte reflexivo, hasta cuándo va a pasar por interesante lo que no son sino meros balbuceos de nada.

Escribir es un acto que necesita concentración, al menos la suficiente para reconocer que lo que se está perpetrando puede ser un engendro si no se pule. Si no se relee. Y para pulir, para la relectura, para el encuentro con el propio texto hace falta silencio.

Ese que no existe de modo habitual, y así sucede lo que pasa. Que la inundación verbal llega a límites insoportables, abrumando, creciendo, creando montañas de palabras sin orden, ni estructura, ni sentido, pero que pasan por obras de originalidad e interés, como si se confundiera, que se confunde, la prolijidad, la profusión, la catarata de palabras con la verdadera escritura.

Esa que decía el escritor al que hago referencia que si tiene una premisa previa es el silencio.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Escritura y silencio.

  1. No puedo estar más de acuerdo. Y si no fuera porque no recuerdo haberlo comentado contigo, diría que te lo dije yo. Jajaja…
    Nos aturullan o nos dejamos aturullar.
    De hecho, cuando intento escribir, no estoy conectado a Internet, pues de lo contrario sé que no haré nada. Y en los días en que estoy más ‘disperso’, prefiero hacerlo a mano, alejado del ordenador, para evitar la tentación de pinchar en el icono que abre el acceso a la Red.

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  2. Explorando Lilliput dijo:

    Estoy de acuerdo con el escritor y con tu reflexión.

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