Reflexiones musicales. Exención de la música.

Andaba una esta tarde escuchando a Liszt, el poema sinfónico titulado “los ideales” sobre un poema de Schiller, que no ha leído, a Schiller quiero decir, y se le ocurría pensar precisamente en esto; es decir, en la capacidad de evocación de la música sin que sea imprescindible conocer el texto que la origina.

Y, a cuenta de ello pensaba que es el único arte que tiene esa particularidad. Es cierto que lo contrario también existe; el escribir un texto motivado por una música determinada, pero, en este caso creo que el lector sí siente la necesidad de buscar lo que la hizo existir. Sin embargo, escuchamos un concierto, nos dicen que se compuso por unas estrofas por ejemplo de Virgilio, o de Shakespeare, o de quien sea y no necesariamente vamos al origen.

No sé si es una idea mía, igual me equivoco, pero siempre he tenido la impresión de que la música vive en sí misma, es capaz de elevarse por encima de su origen, incluso no necesariamente tiene que serle fiel: hay músicas transgresoras que contradicen el texto que las originó. En todo caso siempre me ha interesado esta interrelación entre distintas artes; hablar de ella en lo que atañe a pintura y música me llevaría lejos; pienso en los Cuadros de una exposición de Mussorgsky, basados en la pintura de Viktor Hartmann, como el ejemplo más representativo. Sin embargo, yo, como muchos de ustedes, supongo, no sabía que esas obras del músico estaban basadas en este pintor; lo he querido buscar por datar mejor este escrito; a lo que voy es a que probablemente tampoco nos era necesario saber qué cuadros hizo Hartmann para recrear una idea escuchando la música.

No sé, a menudo pienso en estas cosas, quizá me equivoco, pero la música me parece el único arte exento; capaz de vivir en sí mismo.

Igual les apetece opinar…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a Reflexiones musicales. Exención de la música.

  1. Lily dijo:

    El compositor se inspira en unos textos, en unos paisajes, en el sonido de las aguas cristalinas de un arroyo… y al escuchar esa música, nosotros nos dejamos llevar por nuestras emociones que nos hacen volar, quizá, a un bosque o a un arroyo o quizá a lugares desconocidos… ¡Así de grande es la música!

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  2. Siempre he pensado que la música es como una autopista que te lleva a lo más íntimo de cada uno. Pocas veces importa la ‘intención’ del autor al componer aquélla o ésta melodía. Es el oyente quien le da su propio significado. Por ello, paradójicamente, la música -estoy de acuerdo- es un arte exento de ataduras, porque depende en la mayoría de las ocasiones de quien la escucha.

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  3. Miguel Mora dijo:

    Recupero parte de un prólogo que escribí para un libro de un hermano mío que es poeta y que pienso que puede venir al caso. Acaso no como referencia directa, sí como reflexión en paralelo.

    “ A través de las matemáticas se introduce la música en la poesía, por medio del ritmo, del juego del tiempo. Es la inevitable síntesis a que están abocadas las cosas que parecen contrapuestas: la racionalidad matemática y la inmaterialidad – quizás sólo aparente – del aliento poético. ¿ Cómo comunican música y poesía ? : es un misterio. Se puede gozar de la música sin conocer las nociones musicales más elementales. Se puede gozar de un poema sin saber leer, basta escucharlo”….

    …” Decíamos antes que se puede disfrutar de un poema sin saber leer . Cosas que hacen que pongamos en duda el papel de la cultura. Ello constata que – lo que entendemos por cultura – no sería tal si no se cuestionase a si misma. Cualquier analfabeto puede sentir desprecio intelectual por un profesor universitario, los no intelectuales pueden sentir desprecio por los que así se consideren. Sin embargo el acceso, a través de la educación , al acervo cultural, nos enriquece poniendo a nuestra disposición montañas de conocimientos adquiridos y transmitidos por el paso de los siglos. Y más que el iletrado que puede disfrutar de un poema aislado, goza el que escoge entre todo el caudal que se le ha suministrado: tiene mucho más de que disfrutar. Y elige”…

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