Jorge Edwards, reflexiones de lectura.

Aunque cuando lo termine diré algo más global, quería hacer un pequeño comentario sobre este libro de memorias de Jorge Edwards, Los círculos morados,  que ya adelanto que me está interesando mucho.

Claro que describe la sociedad chilena con todas sus facetas intelectuales y sociales y a mí, aparte por interés en lo que dice, me interesa porque me da una visión muy global de un periodo que tiene que ver con el novelorio que ando perpetrando. Y eso me ayuda a darme una idea más real que un libro de historia, por así decir.

No lo compré por eso, sino porque leí su libro sobre Montaigne y me pareció uno de los mejores libros de ese año; me gustó muchísimo su forma de novelar.

Leyéndole pensaba en todos los –por así decir-  artistas de “medio pelo” que saca a la luz, y en que muy a menudo la historia de un país, digo, la artística, no es-aunque también lo sea- tanto la historia oficial de su cultura sino la pequeña historia; los actos minoritarios, las revistas que no duran más allá de un año, los cafés que abren, cierran y vuelven a abrir, los autoeditados en ediciones de 25 ejemplares, y así siguiendo. Ese mundo oculto que bulle, que es como una china en el zapato de lo instituido, pero que marca una época, una manera, una forma de ser.

Y también leyéndole pensaba lo mal que nos han contado en general nuestra cultura del siglo pasado: se ha adoptado una categorización de nombres, ideas comunes, pensamientos institucionalizados y de ahí no salimos; y mientras, “todo lo demás” es como un río subterráneo que no aparece, que parece invisible hasta que gente como Edwards, o como otros similares a él, lo cuentan.

Aquí salen tipos olvidados que, en su momento fueron considerados grandes poetas, o que ejercían de “artistas” y tenían reconocimiento, gentes que frecuentaban salones y tertulias en los años cuarenta y cincuenta, dividiendo las apariciones entre las de “clase bien” y las de gentes de “mal vivir”, y sin embargo unos y otros creaban, inventaban, sacaban escritos en la prensa, tenían disputas sobre poesía, sobre prosa, y así siguiendo.

Hoy apenas quedan unos cuantos nombres “bendecidos” por el oficialismo censor cultural: ese que supone que cuando no se nombra a alguien no existió.

Da que pensar este libro; en la capacidad de olvido que tenemos, en las modas del pensamiento, pero sobre todo en lo necesario que es contar las cosas menudas, las cosas leves, las que no se escriben en los manuales; para ser al menos testigos de lo que fue aunque no lo digan los manuales.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Jorge Edwards, reflexiones de lectura.

  1. En demasiadas ocasiones se nos olvida que el equilibrio de la naturaleza depende tanto de lo majestuoso del vuelo de algunas aves, como del modo en que un topo excava sus túneles o una hormiga acarrea el alimento hacia el hormiguero.

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