Wagner y Luís II de Baviera.

Estas cartas sobre Luís de Baviera de Wagner que edita Fórcola se prestan a un comentario típico y tópico aludiendo a lo de siempre.

Me refiero a que en una crítica superficial y que no vaya más allá, con aludir al antisemitismo y la megalomanía de Wagner, se puede despachar el comentario, y si de paso se escribe sobre Luís II en el sentido habitual, o sea que estaba loco, pues se habrá hecho un comentario muy ortodoxo y se quedará muy bien con todo el mundo.

Lo que sucede es que estas cosas son lo de menos- para mí- en esta correspondencia de Wagner.

Wagner encontró en Luis II de Baviera alguien muy joven, muy inocente, muy poco maleado y muy culto. Alguien que, además no conocía el amor físico y mantuvo con él un amor platónico idealizado que sublimó en ser el protector del artista. Por su parte, el músico encontró alguien que entendía de música y que le ayudó hasta el final a cumplir sus sueños de arte. Y Luis II encontró en él a un amigo leal, a un sostén moral y un apoyo como rey. Alguien con quien compartir soledades, angustias y miedos.

Vistas así, como el sueño romántico y ya a punto de morir bajo la bota de Bismarck, las cartas son muchísimo más entendibles. Parten de un país que aún no lo es, de un deseo de unicidad patrio, y de un impulso hacia la Belleza común. Es coherente y casi se caía de su peso que estos dos personajes se amaran aunque fuera platónicamente. También naturalmente es lógico que se quisiera apartar a Wagner de la influencia del rey; la política no sabe de ideales, solo de conquistas del Poder.

A mí me han interesado muchísimo, me ha parecido muy curioso el asunto de cómo se planifica Bayreuth, de lo que quería Wagner creando un Teatro Nacional Alemán, de cómo interviene incluso en los planos por ejemplo. Me ha interesado mucho el sentido de fidelidad de Wagner con el rey; la protección moral que le ofrece en sus decisiones. Sus consejos.

Es cierto, fue un antisemita, fue un megalómano, los nazis lo tomaron como la referencia del nuevo arte alemán y bajo su música murieron asesinados millones de judíos, pero todo eso está al lado de que fue un músico maravilloso, que la Tetralogía del Rhin será inmortal por su Belleza, y que amó a Luís II de Baviera: quizá el único que hizo esto último.

Son las ambivalencias de la vida; se puede ser genial y servir indirectamente a un Holocausto.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Wagner y Luís II de Baviera.

  1. catherine dijo:

    Muy interesante tu crítica, Alena. A mí no me gusta mucho la música de Wagner pero me alegra que Barenboim se obstine a interpretarla en Israel y en Alemaña.

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