Paseo con Perro y sin peros.

La mañana de domingo se ha vestido de gris. El paseo, largo, porque no llueve aún, es por las calles del Barrio, las callecitas; donde lo “pequeño”.

Gente de siempre, bolsas para el pan, niños en una plaza que quisiera-yo- limpia, y que está -más que sucia-, asquerosa, y no precisamente por culpa de los perros.

UNOÉste se para, mira mientras hago las fotos, olisquea la basura que no ha dejado él; él no se entera cuando pasa el típico señor que dice lo de “yo no tengo nada contra los perros, pero…”, y lo mira como si las botellas de cerveza, los papeles, los restos de comida los hubiera dejado él ahora mismo.

DOS“Yo no tengo nada contra los perros, pero”. Desconfío inmediatamente de alguien que empieza así las frases al vernos. Me suena igual que “yo no soy racista, pero”, “yo no tengo nada contra los extranjeros, pero”; aquí todos tenemos peros. Un Pero enorme, creciente, que cada vez se ensancha más, que nos va envolviendo, que nos abarca, o peor, que abarca a todo lo que no somos Nosotros.

Qué harta estoy del ser Nosotros…porque eso siempre significa que hay un Ellos; un Ellos al que nos enfrentamos, ninguneamos o paternalmente compadecemos ofreciendo caridades de saloncito.

Sin embargo, no existe, o cada vez menos, un Vosotros; esa cercanía.

“Yo no tengo nada contra…pero”.

Yo tampoco. Lo tengo todo a favor. Y tengo perro.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Paseo con Perro y sin peros.

  1. Pues, mira, Alena, no tengo nada, pero nada es que nada de nada, en contra de quienes escriben con la sensibilidad y la agudeza como la tuya. Al contrario, vuestra mirada acerca eso que otros se encargan de alejar pretendiendo ser superiores por no sé qué casualidad histórica, social o geográfica.

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