Domingo de Ramos.

Hoy es domingo de Ramos. Y para gente mucho más joven que yo el domingo de Ramos es una cosa del Corte Inglés que hay que despreciar y reírse mucho y decir que el marketing es un asco y que a ver porqué los idiotas celebramos que es Domingo de Ramos.

Primero porque nos da la realísima gana. Segundo porque para quien lo celebra no se le ocurre ponerse plasta con si es o no marketing, y tercero, yo en particular porque lo he celebrado toda la vida y cuando no tenía ni para pipas mi madre me regalaba calcetines y yo a ella unas flores que me fiaba la gitana de las flores, en la esquina de mi antigua calle; que nos conocía de toda la vida, se le había muerto un hijo drogadicto y nos quería una barbaridad.

Era una celebración sencilla, intimista; mi madre recordaba lo que hacía mi abuela ese día, contaba cosas de su juventud y hacía una comida “especial”; lo especial era por ejemplo chuletas de cordero y tortilla de patatas, y a veces se lanzaba a hacer algún dulce. Y ella, que no era en absoluto religiosa, lo que celebraba era la vida, la primavera, la nueva estación, el que el sol parecía menos indeciso, la claridad de la luz, los nuevos proyectos, aunque no los hubiera y tuviera que inventárselos.

Ya ven cuánto marketing gastábamos las dos.

Feliz Domingo de Ramos.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a Domingo de Ramos.

  1. El principal problema, es que ni siquiera se celebra, salvo en aquellos lugares donde las procesiones tienen arraigo, o en Asturias, donde es el día en que los ahijados visitan a sus padrinos para que estos les obsequien.
    El domingo de Ramos (ese día de estreno de calcetines -o pañuelo-, también yo) no es ya ni siquiera marketing. Es un día que, lastimosamente se ha perdido.

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  2. José de la Torre dijo:

    Nada es eterno mis queridos amigos, todo cambia, mañana no habrá alguien que nos celebre…

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