Claudio Rodríguez y Carl Dahlhaus y Hans H Eggebrecht; primeras reflexiones.

Anda una leyendo cosas dispares. Si digo disímiles me llaman pedante, así que denlo por no escrito.

Ando leyendo dos libros muy distintos, para decirlo a lo sencillo. Dos libros que, aunque me están gustando, me están haciendo leer más despacio de lo habitual.

La poesía de Claudio Rodríguez me está gustando mucho, en general, y digo en general porque también hay poemas que no me están gustando. A veces le encuentro demasiado preocupado porque el poema encuentre asonancias o consonancias y eso me aleja de su contenido. Y aclaro, a mí que un poema esté rimado, me trae al fresco; siempre que por la rima no pierda su contenido. Es decir, que si para expresar algo hay que guardar la rima por narices y de resultas tenemos un poema con rima que se expresa fatal pues no me parece buen negocio. Añado que al revés me pasa lo mismo; si leo a alguien que con tal de que la cosa no rime-cuando no le vendría mal- escribe un texto en prosa y lo pone en vertical para que simule ser poema, dejo de leer.

Bueno. Pues don Claudio Rodríguez me gusta aunque a veces me chirría. No tiene precisamente el don de la ligereza; aunque sí habitualmente el de la expresividad.

El otro con el que ando a vueltas son ensayos sobre la música, hechos compartiendo el título de cada artículo por los puntos de vista de Carl Dahlhaus y Hans H Eggebrecht.  Es teoría musical, naturalmente, lo malo-para mí- es que casi es filosofía musical, y aquí ya bostezo un poco, la verdad… No sé si al final les dejaré con sus elucubraciones y me pondré a escuchar a Sibelius, ustedes me entienden. Se trata de textos en los que se preguntan por temas que afectan al sentido de la música, a las ideas sobre ella, pero me pasa que leo unas disquisiciones tan profundísimas que me pierdo; empezamos con que la música no existe y terminamos escribiendo sobre Aristóteles…

A una le hubiera gustado más llaneza.

Pensaba ayer en Harnoncourt, y el libro que leí; nada que ver. Mientras con el primero aprendí sobre música, sobre su historia y sobre su técnica, sobre sus interioridades ( por ejemplo sobre instrumentos y su historia, que era un capítulo magnífico), con estos dos pollos pera ( los delicados me disculpen) me tengo que tragar al bueno de Platón que ya me aburría en el bachillerato.

No sé lo que duraré…

En esas ando. Escribiendo también, aunque hoy he parado. Con los huesos regular, aunque hoy no ha llovido, y con pocas ganas de filosofías…

Ah, y Alenarte tiene teléfono. Vayan y cotilleen…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Claudio Rodríguez y Carl Dahlhaus y Hans H Eggebrecht; primeras reflexiones.

  1. Es evidente que la obra completa de un escritor (yo me atrevería a generalizar y a incluir a cualquier artista) tiene altibajos. Por tanto leer la obra completa de un poeta implica tropezarse con obras de distinta calidad.

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