” La de los tristes destinos”.

La cantidad de equilibrios y bailes danzables que están haciendo en el día de hoy y que harán en los próximos días tanto políticos como muchos periodistas para no decir sin eufemismos lo que piensan de la imputación de Cristina de Borbón en el caso Noos, sólo indica que el tema de la monarquía sigue siendo tabú y que a muchos les da vértigo pensar en una España que decidiera sobre la forma de estado.

En este país tan triste llamado España se votó en 1978 una Constitución que dictaba que la forma de estado era la monarquía parlamentaria. Y cuando se votó la Constitución se votó-ustedes perdonen la expresión- “con eso en el lote”. Es decir, que venía incluido en la oferta: una constitución medio potable para tiempos aún de sables, y un Borbón elegido por un genocida, o sea, Franco.

Se asustó la mayoría, tanto el país como los políticos de turno, de plantear el tema. Coincido en que es posible que en aquel momento hubiera temas más graves; salir de una dictadura sin liarnos a tiros por la calle.

Pero, siendo esto así, y a pesar de una propaganda como no ha disfrutado un solo político después de Franco más que el Rey, la figura de la monarquía se ha deteriorado hasta límites que ni los ultraderechistas de Blas Piñar del 78 pudieron soñar.

Ahora bien, ese no es el problema. Es decir, el problema no es que el rey abdique y el príncipe Felipe aparezca como figura emergente para salvar a una institución ya insalvable. El problema es que el pueblo español tiene derecho a elegir qué forma de estado quiere darse, sin que eso tenga ya que ver con los miedos del 78.

Es cierto que yo soy republicana. Ahora, yo no planteo la República- aunque la votaré si hay referéndum- lo que planteo es que haya ese Referéndum. Porque hoy no estamos en el 78, porque eso que llaman el Pueblo no puede tolerar más a una institución opaca, que no da explicaciones, que además consideramos tabú, a quien no se puede imputar, que se va de cacería porque lo ha hecho toda la vida, que tiene una hija imputada y a un yerno procesado,  y que además se permite adoctrinarnos cada navidad como si fuéramos niños de colegio, sin preguntarse si es esa Institución la que quiere que gobierne.

A un presidente del Gobierno se le puede echar de su cargo con los votos del Pueblo. A un rey hay que esperar a que abdique o se muera. Y así hemos tenido reyes majetes, reyes claramente estúpidos, reyes absolutistas, reyes que apoyaron una dictadura y reyes que fueron traídos de la mano de un general. Y el Pueblo calladito. Que la realeza es tabú.

Cuanto eufemismo y doctrina de lo políticamente cauto y correcto. Todo por no ser capaces de pedir un Referéndum.  Galdós, a quien recomiendo vivamente leer, tiene un Episodio Nacional titulado La de los Tristes Destinos: no dejemos que siga siendo este triste país llamado España. Seamos artífices nosotros de uno nuevo. Elegido. Libre.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a ” La de los tristes destinos”.

  1. Ya están los que gobiernan hablando de la “marca españa” -soy consciente de que lo escribo con minúsculas- moverán sus presiones e influencias para que la imputada salga de rositas, estamos en un Estado de Corrupción- ahora sí, ahora con mayúsculas- que es tan maleable a las variopintas y deleznables influencias, que han conseguido convertir nuestra justicia en un sainete, o quizá en una parodia de lo legal… Seguro que Cristina pasará a la Historia como la más tonta de las infantas, la más inocente de las víctimas de una corrupción que no le rozó- aunque sí le benefició económicamente- debido a los arteros manejos de su futuro “ex”, el lindo Urdangarín, el chico de los balones de oro… ¿o serán pelotas?
    Nos tragamos a Corinna, a un rey golfo y felón, a una vitoreada cornuda real… ¿por qué no nos vamos a tragar el sapo de la inocente infantita? Lo que puedo augurar es que no habrá referéndum republicano. Sería demasiado ético para lo que nos está cayendo encima.

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