Manifestación en el sofá.

Hoy están unos cuantos ciudadanos manifestándose y otros muchos, una inmensa mayoría, de puente, en el campo, la playa, o simplemente descansando en su casa. Sean o no afectados por la crisis y este panorama desolador en el que vive este triste país llamado España.

Es una muestra de la realidad real de lo que le ocupa a la ciudadanía. Nunca lo colectivo y siempre lo individual. Y vamos a ser realistas, carallo. Claro que se va a las manifestaciones: los que habitualmente van a ellas. Naturalmente que los sindicatos- que ni por asomo tienen puñetera idea de los problemas del país, sino de los de sus afiliados- dicen que ha sido un “ éxito de la clase trabajadora”, y por supuestísimo que el Gobierno- éste y todos los anteriores- minimiza el sentido de las manifestaciones y las protestas.

Es la farsa a la que jugamos, mientras en realidad el país está intentando en estos días de vacación, olvidarse un rato de la actualidad y dedicarse a lo que puede. Que es poco, pero que le sirve de distracción.

En cuanto pasen las fiestas todos los que las disfrutaron, o las sufrieron, volverán al café y a las redes a dar voces en contra del Gobierno, sintiéndose muy indignados: indignadísimos. Solo que en la calle no dijeron ni pio.

Una, que puede ser muchas cosas, pero mentirosa no es, les avisa que hoy lo que va a hacer es ver el partido del Barça. El opio del pueblo, según los manifestantes de café.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a Manifestación en el sofá.

  1. Flamenco Rojo dijo:

    Así es…

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  2. Pues como yo mismo me sentía manifestante de café, he decidido, ya que no estaba fuera de Segovia y antes de ver el partido del Barça -que también veré por cuestión opiácea obviamente-, irme a manifestar con otras dos mil o tres mil personas. Pocos o muchos. No sé. Para lo que se suele ver en esta tierra de frío -dentro y fuera- a mí me han parecido muchos. Sin embargo bien sé que se trata de un desahogo y que el gobierno, como los anteriores, dirá que la escasa repercusión de la convocatoria es buena prueba de que sus medidas van por la buena senda de la inminente recuperación.

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  3. Lola dijo:

    Qué pena. Los sindicalistas son ahora unos privilegiados. Trabajan, pagan su cuota al sindicato, y si se les da bien el palique, les liberan, no trabajan y solamente protestan. Protesto, porque para tener derecho a ganarme los garbanzos tengo que pagar 256 euros de autónomos y otros 40 a un gestor. O sea, que si no dispones de 300 euros del ala, ni sueñes con trabajar. Por cuenta ajena hay una cola de seis millones.
    Los sindicatos son organismos para el pleno empleo. Esto es otra cosa. Aquí, como hay mucho pan para mucho chorizo, a los que no somos chorizos no nos dejan ni las migas.
    Y luego se quejan de que les escrachan.

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