En la Feria del Libro…

Un día completo, y aún me faltan cosas por hacer, pero quedan para mañana, sinceramente.

He estado en la Feria del Libro. Antes de eso estuve de comida familiar sorpresa-me invitaron a comer arroz casero, quiero decir en casa- y allá que me fui, faltaría más. Y resulta que eso llevó a otras cosas, verán:

Sucede que cuando te pones a hablar sale de todo, y salió la música clásica, y resultó que mirando la fonoteca familiar terminé tomando prestados no se cuantos discos cd para grabarlos. Una hermosura, ya les iré contando…

El caso es que a la vuelta y animada por estas cosas culturales decidí que, ya que me dolía la cabeza era mejor que me doliera en la Feria del Libro que, por lo menos, sería más divertido.

retiro dosPues oigan; estaba la Feria llena. Menudo alegrón que me llevé de ver tanta gente; el año pasado ni la mitad. No sé luego qué cifras habrá pero hoy estaba a rebosar. Y comprando la gente, que es bueno y alegra el corazón. Lo curioso es que cuando llegué no eran las seis y la mayoría de casetas estaban por abrir.

Así que en plan pequeño burgués de señora de mediana edad que puede permitírselo, me fui a uno de los chiringuitos a tomarme un granizado de limón.

¡Sopla con el granizado!…tres euros con setenta y cinco, me hicieron soltar. Ni que tuviera música.

Ahora, rico sí que estaba. Pero me pillan hace veinte años y me lleva presa la guardia civil por impago. Claro que, pensándolo bien, hace veinte años me hubiera tenido que conformar con un coca cola de máquina…

Pues bueno. Que diría Galdós; el caso es que una vez convenientemente atracada, y entre patinetes, bicis, nenes y nenas aullantes- ¿ los niños aúllan porque les dejan o porque son así de natural?…-, empecé a curiosear por las casetas.

Y me fui primero a Tres Rosas Amarillas, porque iba por un libro en concreto. Pero andaba saludando a mi amigo el librero, cuando me sueltan un efusivo “¡ Alena!”, me dan un abrazo y con esa alegría me reencuentro con la escritora Eva.G. Vellón, autora de Disparos en el armario, en Amargord. Así que la conversación se disparata con el “ y ¿qué escribes ahora?”, típico, y las noticias correspondientes.

retirotresPero yo venía a por un libro. Y lo pido. Y resulta que está, y lo tienen, y me puedo dar el gustazo de comprar el libro de Susana Camps Perarnau, viaje imaginario al archipiélago de las  extinta. (Talentura). Y me alegro de ver que algunos libreros tienen este tipo de libros además de otros.

Con un adelantamiento por la izquierda al patinete que medio se mata por no atropellar a un perro-pequinés, que si es Golden retriever se acuerda-, me meto a cotillear ya en profundidad.

Hago buena caza. Ni un solo best seller: libros que es difícil encontrar,  algunas “frivolité” en forma de editoriales difusas y varios libros minoritarios pero actuales.

Para que vean un poco mis intereses:

Mercado central, de José Antonio Labordeta, ( Xórdica); La nieve y otros complementos circunstanciales, de Xuan Bello, también de esta editorial; Charles Baudelaire-Richard Wagner ( ed Casimiro); Aspectos de Wagner, de Bryan Magee ( Acantilado); Diarios, de Ionescu ( Páginas de Espuma); El té de Proust, de Manea, ( Tusquets); El canto de las sirenas, de Eugenio Trías ( Galaxia Gutemberg) y para rematar un libro en francés: Berthe Morisot: le secret de la femme en noir, escrito por Dominique Bona, editado por Grassset en el año 2000.

Después de esto, la tarde está completa.

En casa sólo me queda poner uno de los discos, preparar una grabación, ojear estos libros y pensar que el dolor de cabeza ha huido ante mis ganas de vivir por encima de él o a pesar suyo…

Ahora, con su permiso- el de ustedes, digo- me voy a la cama: estoy algo cansada…

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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2 respuestas a En la Feria del Libro…

  1. Deseando que el descanso haya sido completo, no me queda más remedio que darte la enhorabuena por el resultado de la expedición emprendida. Buen botín te llevaste, a pesar de los tremebundos ataques de bicis, patinetes, precios de granizados y otras peligrosas especies de la selva urbana.

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  2. Susana Camps dijo:

    Muchas gracias por la parte que me toca. Es un honor estar en tu mesilla de noche; espero que te guste el viaje.
    Abrazos

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