Libros para leer y para atravesar.

Termino ayer noche la lectura de Miseria y compañía de Trapiello. Me divierto en buscar nombres aludidos; fácil en estos tiempos de reinado del google. Aparte de esto, que ofrece algunos datos muy divertidos- por ejemplo comprobar cómo ya en temprana fecha había escritores intocables en el País- el libro es muy divertido, muy ameno de lectura y muy cercano.

Pensaba al acabarlo que hay libros que se leen y libros por los que uno atraviesa caminos. El primero es el caso de éste de Trapiello. Es decir, que interesa desde el principio. Sin embargo hay otros libros que, aún sabiendo que tienen una evidente calidad, hay que atravesarlos; y muchas veces no es fácil.

Es lo que me ha pasado con Una temporada para silbar, de Ivan Doig. Es un libro de una evidente calidad, que narra una entrañable historia radicada en los primeros años del XX en Montana, que tiene ternura, sensibilidad y un estilo muy sencillo, y que, a pesar de todo esto no he podido acabar. Me pregunto por qué es así. Es difícil dar una respuesta. Después de rumiarlo un rato, me da la sensación de que es porque llega un momento en el que se hace previsible; las historias que se van contando son demasiado amables, por así decirlo; llega un momento en el que tengo la sensación de leer un cuento infantil, y me aleja de la narración. Hay en este libro una fachada de ruralismo y sentido muy americano de las raíces, de la naturaleza conquistada, de ser pioneros, de cierta grandeza de los primeros colonos que, aunque sea inconscientemente, me suena a falsa, a estar leyendo como con una sensación de “pero qué me estás contando”, para entendernos, que le deja a una poco dispuesta a seguir; teniendo un tono interesante al principio, entrañable, al cabo de cien hojas a una le viene a la memoria La Casa de La Pradera, para que ustedes me entiendan.

Y así lo dejo. No dudo que merece lectores, les repito que me parece un entrañable libro, de alta calidad literaria, pero la línea entre la sensibilidad y la cursilería ñoña a veces es muy difícil no traspasarla en literatura.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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