“Una obra literaria de calidad”. Esto de escribir.

Hace unos días me preguntaron qué se necesita para escribir una obra literaria de calidad. Mi primera respuesta fue que, de saberlo, habría escrito la tira de obras literarias…Luego, claro, contesté un poco más ortodoxamente.

Pero el caso es que la cosa tiene su aquél. Porque para eso tendríamos que empezar por definir lo que sea la Calidad. Y aquí ya empezamos con todos los distingos, las miradas a otro lado, los susurros por lo bajinis y los escaqueos. A mí me pasa que me cuestan mucho las definiciones pero me cuestan muy poco los reconocimientos. Tanto buenos como infumables.

A mí me parece que no siempre más es mejor. Que no siempre lo que está en primera línea es lo que más calidad tiene, pero también me parece que no todo lo que no está en primera línea merece estarlo.

Es complicado. Pero si pienso en lo que perdura por así decir a través del tiempo, sí encuentro unas líneas base que tienen todas esas obras.

Son originales para el momento en el que fueron creadas y por eso atraviesan siglos.

Cambian de alguna manera la mente de quien las lee; lo hacen pensar, lo llevan a otro lugar que no habían imaginado.

Tienen personalidad propia, estilo propio: no se confunden con otras. Es decir, ni son serializadas ni siguen una corriente que no sea la del propio autor.

Han hecho lo posible y lo imposible por respetar al lector; con el lenguaje, con el estilo, con la forma y el contenido: es decir, no le toman por imbécil, ni le hablan desde una tarima, ni le adoctrinan, ni le regañan, ni le ordenan. Sólo le cuentan un mundo propio.

Consideran al lector inteligente. Por eso, ofrecen un texto para un público- mucho o poco- al que saben que no pueden tomar el pelo.

Para todo esto…qué complicado, claro. Para todo esto en el fondo lo necesario es experiencia de vida que nos haga más humanos, más abiertos a las distintas formas de estar en el mundo; y no se trata de edad, se trata de vivencias asimiladas, no se me confundan; lecturas, o por mejor decir, formación lectora; no corramos el riesgo de escribir los 20 poemas de amor, y descubrir que los escribió mucho mejor Neruda: escribámoslos, pero con nuestra vida y experiencia volcada.  Y trabajo, pulir, quitar, reformar, desesperarse por una frase.

Eso al final incluye algo que, a mi modo de ver, hoy cada vez está más ausente: auto crítica. Miren que he escrito malos relatos, por Dios. ¿Y qué, es malo eso?…pues no, lo que es bueno  es pararse y decir, “a ver qué he hecho yo que esto es un desastre”.

Tengo un cuento de hace años, que hasta que no lo puse no sé dónde no me di cuenta de que había cambiado el nombre del personaje principal y,  naturalmente, no se entendía jota. Ese cuento iba a ir a mi libro Estampaciones…todavía tiemblo en pensar que no me hubiera enterado y hubiera salido aquel barbarismo en letra impresa…

No sé cómo lo ven ustedes, yo creo que es tema para debate y para varios artículos sobre el asunto…

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a “Una obra literaria de calidad”. Esto de escribir.

  1. Pues básicamente coincido contigo, lo que quiere decir, que el presente siempre va un poco a ciegas en este asunto. A veces coinciden cantidad y calidad; pero otras veces, no.
    De todos modos en literatura -como en todo arte en general- el gusto personal, por más que lo intentemos evitar a la hora de juzgar una obra, juega un papel predonminante

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  2. alenar dijo:

    Sí. Pero por ejemplo, Amando, los lectores de Coelho, o Dan Brown, que son legión: ¿ consideran de calidad eso?, y en ese caso, ¿ qué es para ellos la Calidad?…eso es un problema de relativismo, creo. De confundir lo que “nos gusta” con su calidad. Vamos a ver, a mí “no me gusta” Javier Marías; sin embargo no puedo decir que no tenga “calidad literaria”; la tiene. No sé si me explico.

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  3. Miguel Mora dijo:

    Muy de acuerdo con lo que dices, Alena. Especialmente con lo difícil que es definir la calidad. Últimamente, de manera quizás no demasiado racional, me empiezan a molestar algunas palabras por el uso que se les viene dando, por ejemplo le tengo manía a la palabra “líder” y a la palabra “excelencia” y comienzo con síntomas de que me va a pasar lo mismo con “calidad” . En literatura debe ser bueno aquello que nos deslumbra, por el estilo, por como nos afecta interiormente, por la capacidad de producir en nosotros un cambio y, desde luego, una satisfacción estética. Claro que al hablar de estética ya estaríamos entrado en otro terreno de difícil definición…

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