Regreso.

Me recibe la ciudad. Es un trayecto corto;  no se le puede ni denominar viaje: cuarenta minutos como mucho, y sin embargo nada más apuntar los primeros edificios, sé que me recibe la Ciudad.

 

Otros aprovecharían para escribir un artículo demoledor y echar pestes de la ciudad. No es mi caso. A mí me gusta la Ciudad, en mayúscula. Soy de ciudad. Soy de lugares grandes, tráfico, ajetreo. Me resguarda la ciudad.

 

Dejo atrás, ya digo, a cuarenta minutos, el Pueblo. Que a su vez también me gusta. Me siento allí tranquila, en silencio, en paz, en esa pausa de las cosas que valoran el transcurso de los minutos y su serenidad. Me hace entrar en mundos interiores en los que se escucha el corazón.

 

Dos formas de vivir; complementarias. Ambas mías. Sin contradicciones. Dos maneras de ser, de estar en el mundo.

Es bueno cuidarlas: a las dos.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a Regreso.

  1. Emma Rosa dijo:

    Estoy segura de que “tu Madrid” también se alegra de que vuelvas…Y, sabes, quizá no venga a cuento, pero tu reflexión me ha hecho recordar una canción de Machín que decía: “…yo no puedo comprender como se puede querer dos mujeres a la vez…”

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  2. ludovicahd dijo:

    De nuevo estoy de acuerdo contigo, Alena. Yo también soy de ciudad, me siento de ciudad con sus inconvenientes y sus ventajas. De ciudad hasta el tuétano. Pero también valoro la vida pausada, las cualidades interiores que despiertan los pueblos, aunque eso sí, siempre junto al mar.
    Te sigo leyendo encantada, Alena. No cambies.

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  3. No sólo es bueno, sino necesario, te lo dice un urbanita de provincias al que las grandes urbes, pues eso, le van un poco grandes.

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