Chirbes. La novela del “litoral”.

En mis lecturas soy de pocas componendas. Cuando algo no me gusta lo dejo, aunque como en este caso parezca venir preludiado de muy buenas críticas.

He dejado de leer en la página 130 En la orilla, de Rafael Chirbes. Me aburre el tema, me aburren los personajes y me entran ganas de aullar cuando llevo un centenar de páginas a vueltas con el cómo se han enriquecido en España los del sector inmobiliario y lo asqueroso que han dejado el litoral, aderezado con los recuerdos post guerra civilistas de los familiares del narrador.

Esta novela está muy bien narrada. Tiene un estilo terso, sobrio, muy bien dibujado, un lenguaje cuidadísimo, un deslizarse natural del sentido fraseológico, sí, lo que ustedes gusten. Es además sobre un tema muy actual e interesará y gustará a muchísima gente. Es, objetivamente hablando, en su sentido literario, una excelente novela. Pero a mí me aburre hasta llorar.

Así que hasta aquí llego. Eso sí, léanla y me lo cuentan: sé que muchos de ustedes no coincidirán con mi criterio; a mí lo que me aburre es, como se decía antiguamente “el argumento”. Y cuando me pasa eso es complicadísimo que siga leyendo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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8 respuestas a Chirbes. La novela del “litoral”.

  1. mariluzgh dijo:

    Por ese mismo motivo la he ido posponiendo y, como te dije, la tengo en lista de espera ;)
    hay temas que de tan cercanos me hastían (por no decir que me amargan la existencia).

    Un abrazo

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  2. ¿Entonces la literatura no debe entrar en los temas que están machacando a una sociedad? Vale que estemos hastiados. Vale que nuestra capacidad de aguante tiene un límite. Quizá convenga, simplemente, escribirlo y dentro de unos años será un testimonio de primera mano para conocer la penuria moral de parte de esta sociedad que se creyó cúspide del mundo mundial.

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  3. alenar dijo:

    Sí, sí debe. Por eso digo que, objetivamente es una excelente novela. Soy yo la que no consigue que el tema me interese. Plena subjetividad lectora. No me interesa el personaje, Amando, ni lo que cuenta, ni cómo lo cuenta. No consigo que me interesen sus actos, ni lo que le pasa. Y me ha chocado porque iba “bien predispuesta”; pero en la página cuarenta empecé a bostezar, en la sesenta paré un rato, y al retomar, llegué donde llegué por obligación. Y hasta ahí. Si no me interesa pues no me interesa. Y eso no desdice de su lenguaje, su estilo, que habla de un tema que a muchísima gente le interesa. Pero a mí no. Qué le vamos a hacer.

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  4. Miguel Mora dijo:

    Creo que hace casi un par de meses entré brevemente para recomendar “ En la orilla”. Pobre recomendación de un simple y modesto lector. Había quedado entusiasmado por Chirbes del que sólo conocía la adaptación en serie televisiva de su “Crematorio”. “ Crematorio” sí me parece más la novela del sector inmobiliario y del- como tu dices – litoral. Esta a mi me parece más específicamente la novela del “pantano”, de un pantano que es la vida, cualquier vida incluso. Además, como tu dices, el lenguaje es muy cuidado. A mí me ha deslumbrado. Entiendo muy bien lo del “argumento” porque durante tiempo me pasaba lo mismo con el cine, en los viejos cine-clubs de “películas de autor” me aburrían ciertos argumentos o, incluso, la carencia del mismo. Hoy he asimilado mejor que el argumento es sólo una parte y que hay cosas que independientemente de él justifican cualquier obra sea literaria o cinematográfica. Yo, Alena, me atrevería a decir que retomes la novela. Aunque es verdad que a mí lo que más me gusta es la primera parte.

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  5. alenar dijo:

    El problema, Miguel, para mí, en esta novela, es que el “argumento” es lo que impera. Vamos a ver si yo me sé explicar. El primer capitulo me pareció muy sugerente. Me plantea una situación confusa de la que quiero saber más, inmediatamente entiendo al leer que estoy en una novela en la que “suceden cosas”. No es el tipo de novela que más me interese, sinceramente, pero me proponen algo que me puede apetecer.
    Bien, sigo leyendo e inmediatamente se me presenta un tal Esteban que empieza a hablar de su familia, sus condiciones de trabajo, la especulación inmobiliaria, etc. Y en el siguiente capítulo también, y el siguiente ídem. Aderezado con charlas sobre temas que no me interesan nada. Y ahí me desvinculo. Para mí es una novela de “exteriores”, en la que lo importante es la actualidad de esos exteriores, “lo que sucede”; y ese tipo de narrativa no me interesa demasiado. Ya he leído sobre la guerra incivil, sobre los pantanos, sobre los tiburones inmobiliarios; y me aburro. Qué le vamos a hacer. Me aburro muchísimo.
    Es decir; naturalmente que el “argumento” no es “lo trascendente en una novela”, pero ésta es una novela de “argumento”, y a mí ése no me interesa.
    Y eso no tiene nada que ver con el hecho de que sea una excelente novela. Objetivamente: lenguaje, estilo, personajes. Claro que sí. Pero yo prefiero otro tipo de novelas, y lo digo.
    Un beso!

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  6. Miguel Mora dijo:

    Sin ningún afán de alargar la polémica, Alena, puede que sea una novela de exteriores como tú señalas pero a mí me ha producido su lectura una tremenda desolación y éste es un sentimiento que tiene que ver con lo más íntimo, con lo interior. Quizás la leí en eso que llamamos un “mal momento”, recuerdo que lo hice entre una lectura de un viejo libro de entrevistas con el filósofo Emile Ciorán y “ Mortal y rosa” de Umbral que tenía por aquí olvidado y alguien me recomendó. También me pareció durísima. Y de alguna forma este cóctel incrementó cierto pesimismo personal que muchas veces me sirve de base estimulante para interpretar la vida. Pero por aquí salimos quizá del tema…

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  7. alenar dijo:

    Se puede “salir de tema” cuando el tema es interesante, Miguel. “Mortal y rosa” me pareció una gran obra de Umbral. Me acercó además a una manera de ver muy personal y desoladora-lógico dado su tema- y sobre todo me reveló un gran escritor. Otras cosas de Umbral no me han gustado tanto, pero por ejemplo también me pareció -por otros motivos- magnífico su libro de “la noche que llegué al café Gijón”.
    No sé si el pesimismo personal como lo denominas te define exactamente; sin ánimo de ser poco discreta, por lo que te leo, me recuerda mucho al estoicismo a veces resignado pero nunca sumiso.
    Y aquí sí que puedo meter la pata, por lo que, de antemano, pido excusas.

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  8. Miguel Mora dijo:

    No, no, ninguna metedura de pata por parte tuya. En todo caso yo habría dado pie al referirme a cuestiones personales. Aclarar simplemente que estoico no creo ser, si acaso escéptico ( la edad siempre acaba llevando a un cierto escepticismo) y pesimista pero no triste ni depresivo. Aunque no sé quien dijo que la depresión es un estado de lucidez.

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