La mirada atenta

Este domingo amanece tranquilo. Desayuno hacia las diez y cuarto y después salgo con el perro que no tiene ganas de alargarse. Llegamos pronto a casa.

Miro algo de prensa digital, y no veo nada que realmente me haga detenerme- la actualidad sigue igual que ayer a la espera de alguna noticia de verano a la que echar el diente- salvo una fotografía que me deja pensando en la estupidez humana. Corresponde a un reportaje de estos de viajes, creo, que no me interesa, pero la foto me deja como les digo, o más bien la foto y el pie de foto.

Al fondo, las ruinas de la Acrópolis de Atenas. En primer plano una mujer sentada de espaldas a tal belleza desolada, ignorando el paisaje, despreciando estar donde está, con un libro entre las manos. El pie de foto dice “ mujer consultando un libro en la Acrópolis de Atenas”.

Irse a Atenas, estar ahí, para ponerse de espaldas a “consultar un libro”, pienso. Probablemente un libro sobre las ruinas de la Acrópolis, claro. Que le explicará “ punto por punto” eso que no ven sus ojos, eso que es vida, tiempo detenido, paisaje ido, silencio de siglos, civilizaciones enteras en el sol de la fotografía, en el cielo que ella no mira, en las piedras que la rodean.

Pienso que esta es la marca de nuestra civilización: ir a Atenas a consultar un libro probablemente sobre Atenas y no ver Atenas.

 

Amaré hasta que me muera Florencia aunque no recuerde cómo se llamaba la iglesia que me emocionó. Amaré la luz de la tarde, los dorados espejos del sol en las casas, el cielo casi en añil despegándose como si fuera a volar, las piedras gastadas, los muros, las columnatas, los requiebros de sus calles, la sensación de nostalgia que desprende. Compré bastantes  libros allí, y en Roma; pero los leí después. Allí me bastaba pasear, dejarme llevar por su embrujo, empapar de su aroma a septiembre entre lilas, y no sé si hay lilas en septiembre pero es el olor que pervive.

No me senté en los jardines Boboli con un libro en las manos. Me enamoré de ellos.

Que tengan buen domingo, con la mirada atenta.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a La mirada atenta

  1. Si es que…
    Así somos, así nos estamos convirtiendo.
    Si voy al fútbol, en vez de disfrutar del partido estoy esperando a que echen la repetición. Pues eso, vamos a Atenas y la miramos con los ojos de quien hizo las fotos del libro, y no de los nuestros.

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