Estereotipos. ¿ Diplomacia o pereza?…

Es algo curioso en lo que llevo pensando unos días; bueno, no exactamente unos días, pienso en ello cada vez que leo algo parecido en blog, en redes, o en la vida corriente.

Y admito que yo también probablemente los tenga, pero muy a menudo, cuando estoy delante de uno de ellos me pregunto si el estereotipo no es sino una forma de diplomacia en algunos casos: de quedar bien con un lugar común.

Claro que hay estereotipos negativos, que en ese caso, de expresarlos, lo que hacemos es simplemente expresar un prejuicio o una idea a priori.

Me pregunto si es cosa del inconsciente, de la cultura que hemos mamado, o de qué. Pero ahí están. Frases hechas, lugares comunes, ideas pre-establecidas. Nos conforman la realidad: eso sí, con anteojeras. Y a menudo no nos damos cuenta y si se nos ocurre decir que se nos razone esa idea, el interlocutor se nos queda perplejo, mirándonos un poco como pensando que somos nosotros los raros, los que “nos salimos de la norma”, los extraños en ese mundo en el que “el niño ha salido a sus padres”, “ser madre es lo más maravilloso de ser mujer”, “como te quiere tu madre no te van a querer” ( con perdón; ¿y al pobre padre que lo zurzan?…), “ los españoles hablan a voces”, “ los catalanes son unos tacaños”, “nunca te fíes de un gitano”, “ la infancia es una época de ingenuidad” ( y de mala baba, mala leche, crueldad con gatos, perros, pájaros, y otros niños), “ qué felices son los niños” ( pregúntele a Maripili si es feliz cuando se le muere el gatito),  “ los hombres no deben llorar” ( deben ser esfinges), “ le acompaño en el sentimiento” ( ¿por qué, era usted familia suya?), “ pobrecito, si parece dormido” ( pues tiene una palidez que tira de espaldas, mire usted), “ ya ha dejado de sufrir” ( ¿se lo ha contado desde el más allá?…)…y así siguiendo.

No los uso. Comprendo que soy borde, pero no los uso. O al menos procuro no caer en esa especie de diplomacia tontorrona y santurrona de quedar bien con una frase vaga.

Vaga porque evita pensar qué decir con cierta inteligencia en eso que llamamos vivir.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Estereotipos. ¿ Diplomacia o pereza?…

  1. Quizá evitar un bufido por usar de pereza diplomática compense. Aunque con las verdaderas amistades, eso sería como un sacrilegio.

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