Manuel Longares en la Alberti.

Muchísima gente del mundo literario en la Alberti para escuchar a Manuel Longares  conversar con Ángeles Encinar sobre su libro, Los Ingenuos. Juan Eduardo Zúñiga entre ellos, libreros, periodistas, y amigos personales.

Dicho así igual parece que la cosa fue en plan chaqueta y corbata; pero fue todo lo contrario. Una muy interesante conversación, muy distendida, y muy amena porque Ángeles Encinar habló de libro de Longares y le preguntó por el libro. Y ustedes me entienden: quiero decir que se habló de lo que convocaba: la presentación del libro. Se comentaron muchas cosas; sobre estilo, sobre la necesidad de adecuar lo que se cuenta al modo narrativo que pide la novela; decía Longares que – más o menos- hay un tono contenido en los personajes de su libro porque la situación de la novela en el tiempo exige ese tono; hablaba también del carácter de ellos; y explicó precisamente que la ingenuidad es un modo: una manera de ser, -añadió que hoy al ingenuo le vienen mal dadas-, que es esa inocencia de sus criaturas de ficción la que les lleva a creer en un mundo idealizado: lo que no pueden ser.

Me gustaron mucho sus referencias a Galdós y a Baroja: hablaba de narradores y cuentistas y vino a decir- también más o menos- que ahora le preguntan a un españolito escritor quién es su referencia y responde que “Carver”, y que a él le sonaba un poco como si a un aprendiz de  escritor de Wisconsin le preguntan lo mismo y sale con Galdós. Pura ironía, claro. El tema de la presunta modernidad y lo que queda bien decir.

Salieron las costumbres que se “narran” en Los Ingenuos, o mejor dicho, el ambiente tan bien reflejado de la época, con el chotis, las frases del momento, los bares, las formas del lenguaje…al hablar de la posible documentación para ello, se reía: habló de la necesidad de documentación en la novela histórica para no meter la pata, pero también de que una novela lo que refleja es un instante de la vida, un mundo recreado y que mientras no se dijera por ejemplo que en 1950 reinaba Juan Carlos, ya íbamos bien…

Creo que nos divertimos y aprendimos todos de Longares. Me gustó mucho escucharle. También porque me aclaró algunas cosas de la novela que no terminaban de cuadrarme; lo del tono al que me refería antes.

Un lujo poder haber estado.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Manuel Longares en la Alberti.

  1. Siempre he sostenido que los árboles más robustos son los que están bien enraizados, más allá de que también puedan ser regados por aguas salvíficas de algún remoto río…
    Tardes así son impagables.

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