A cuenta del Nobel de Literatura.

Ayer, a cuenta del premio Nobel de Literatura de este año leí opiniones para todos los gustos sobre el asunto; no sólo sobre la concesión sino sobre quién debe o no recibirlo, o si este premio es simplemente una cosa política.

A mí los premios estos tan hiperbólicos me dejan un poco tiritando. Principalmente no porque se lo den a determinados personajes, sino por la cantidad de ausencias de escritores y escritoras que realmente han dicho algo en literatura. Me refiero a que muchas veces salen las listas de los premiables y se leen unas cosas para echarse a temblar y, sin embargo a otros ni se les menciona.

Vamos a suponer que de verdad se dé el premio dichoso a “una vida entre la literatura”. Bien, supuesto esto, una aspiraría a que no se lo dieran o no se nombrara en las quinielas a gente que se ha distinguido o por un localismo exacerbado; quiero decir que sus temas no afectan a la gran mayoría de desolados seres que somos, o a gentes que tienen como principal mérito su agencia publicitaria.

Y me explicaré en el primer sentido- el segundo no hace falta explicarlo-.

Tanto entre los que han sido premiados en los últimos años- caso de Le Clezio, caso de Mo Yan, por citar dos de los recientes-, como entre las listas de los premiables, Eduardo Mendoza, Murakami, o Marías, yo lo que me pregunto es si un lector de Groenlandia entenderá su mensaje igual que uno de Toledo.

Creo que se me entiende. Ponemos listas y premiamos a veces a escritores que, de no recibir el Nobel, a nivel mundial no tendrían la menor trascendencia general. Digo entre lectores comunes; no me refiero a “ventas”: vender no supone ser leído. 

Y naturalmente es solo el premio el que les hace estar en la pomada. Bueno, en el caso del eterno aspirante Murakami más bien es su agencia de publicidad.

Y entonces se me ocurre pensar en los escritores/as que sí transmiten una forma de mirar que se puede leer igual en un lugar o en otro: escritores/as que trascienden fronteras, que traspasan su edad temporal, a quienes dentro de cien años se seguirá leyendo. Gentes que, una vez fuera de esos focos diarios temporales se buscará en las bibliotecas cuando no quede nada de nosotros y sean nuestros nietos quienes lean.

Hoy seguimos leyendo a autores que vivieron y murieron en el siglo XIX; y nunca tuvieron el Nobel.

No sé qué opinan ustedes.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a A cuenta del Nobel de Literatura.

  1. Sigfrido Quiroz dijo:

    Totalmente de acuerdo Alena. Uno siempre tiembla ante muchos “candidatos”. Pero en el fondo creo que no hay que darle tanta importancia al Nobel. El sólo hecho que no se lo hayan dado a Kafka, Borges, Joyce, Proust (Y podría seguir la lista) lo convierte en algo arbitrario. Personalmente me parece acertada la elección de Alice Munro tanto por sus cualidades literarias como por el género que cultiva. Un saludo!

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  2. mariluzgh dijo:

    Afortunadamente siguen quedando fuera de la ruleta “nobelera” los “bestseleros”, tipo DanBrown…

    Alice Munro bien puede ser de las que se encuentre dentro de cien años (suponiendo que quede interés por la lectura).

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  3. Las honduras o superficialidades del corazón humano son las mismas en Tegucigalpa que en Nueva York, Nairobi, París, Pekín , Damasco, Trípoli o Madrid. Más allá de los ropajes y complementos o accidentes que haya que retirar previamente. El gran escritor -a mi modesto entender- es quien es capaz de enhebrar sus historias distinguiendo lo accesorio o local, de lo esencial o universal.
    Obviamente quienes otorgan este premio -como otros tantos- yerran (aunque este año no me parece así, por lo poquito que he leído de Alice Munro), el problema es que en algunas ocasiones sus errores no son sólo de apreciación literaria.
    Hay casos tan flagrantes -tanto entre los que están, como entre quienes no forman parte del listado- que no queda más remedio que poner todo en duda.

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