El ejemplo silencioso.

 

Vengo leyendo hace días el ejemplo que ha dado –dicen- María de Villota.

A veces una siente desinflar globos. María de Villota fue la primera mujer en correr Fórmula Uno, lo cual está muy bien porque es un logro para una mujer ese acceso a algo destinado a los hombres.

Y yo me alegro de que lo hiciera.

Ahora; el asunto de que se “sobrepuso a su accidente” y lo llevó “ con gran coraje”, y hay que admirarlo mucho, me rechina.

Me rechina porque Villota era una privilegiada. Era famosa, tenía dinero- al menos el necesario y suficiente- para vivir su desgracia con tranquilidad de que la iban a cuidar, le publicaron un libro sobre su coraje, probablemente porque era conocida y etcétera.

Lo tenía todo a favor para poder ser un ejemplo.

Y a mí me parece muchísimo más ejemplar el pobre currito que lleva meses en el hospital en un accidente de coche vulgarcito- no al frente de un Fórmula Uno- y que no sale en la prensa, y que lucha por sobrevivir, y que no es alto, guapo  ni famoso.

Soy rara.

Prefiero a ese ejemplo. Sin ruido. Sin libro. Sin prensa rosa. Y al que probablemente descuentan del sueldo los días que no va a trabajar.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a El ejemplo silencioso.

  1. ludovicahd dijo:

    Bravo, una vez más. Siempre dando la cara por los que todos tendríamos que darla constantemente. Abrazos

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  2. De acuerdo contigo. Más claro imposible.
    Que no estás diciendo que no fuera buena gente la fallecida, pero que somos así de tontos.
    Siempre el relumbrón, lo que sale en la tele…

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  3. catherine dijo:

    De acuerdo contigo, Alena es mal fácil con dinero. En cuanto a la fama creo que al mismo tiempo que se pierde la imagen de campeona más bella y más rara superar las consecuencias del accidente con este humor ( las vendas de pirata de varios colores) puede ayudar a gente menos conocida. De toda manera es verdad que la mayoría de la gente minusválida hace muchos esfuerzos para vivir cada día con lo mínimo de ayuda.
    Y a esta mujer no le conocía antes de su muerte, antes de verla en las portadas de los periódicos españoles.

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