No estar en la red.

Hablando con alguien muy querido para mí esta mañana me comenta cierto cansancio de las redes y cierta hartura de excesos.

Íntimamente le doy la razón y después me quedo rumiando el tema. Quizá es que le pedimos a las redes cosas que no pueden ofrecer. Me refiero a redes sociales, no a blogs.

No son las redes ni lugares para conversar, ni para debatir. Para discutir sí, para dar voces también, para insultar, para contradecir, para ver en el otro alguien a quien responder de modo que “se calle porque lo digo yo”.

En ningún modo para mantener una conversación mínimamente coherente: informarán-a menudo manipulando- pero no conversarán; cuando alguien lo intenta aparece el gracioso, o el borrico sin más adjetivos, o el personalista, y cualquier charla se deshace como algo que estorba.

Porque las redes son un inmenso campo donde dejar la patita con una huella cuanto más manchada de tinta roja mejor; nunca un lugar para charlar en voz baja.

Por eso –pienso- tengo blog. Y por eso lo tengo moderado. No, miren, aquí no entra ni el gracioso, ni el borrico ni el personalista. Porque este blog está en la Red, pero no es la Red.

Y aquí se viene a leer, a charlar, a contrastar, a debatir con respeto y a mantener una charla- si los lectores/as quieren- coherente.

Quería decirlo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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3 respuestas a No estar en la red.

  1. catherine dijo:

    Me parece exacta la diferencia que apuntas entre redes sociales y blogs.

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  2. Probablemente, como apuntas, el error es de base. No todos podemos estar en todas partes, no todo sirve para todo el mundo. Y eso no es ni bueno ni malo, ni siquiera regular, es.

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  3. Miguel Mora dijo:

    Leía ayer en Babelia una entrevista con el filósofo César Rendueles en la que se dicen cosas tan interesantes como éstas “ Internet es un sucedáneo de sociedad: hacer cosas a la vez no es hacerlas juntos” o “ El 15 M es lo que pasó cuando dejamos de lanzar titulares en twiter y de insultarnos en los foros y salimos a la calle a vernos las caras”. Creo que tu comentario va en este sentido.
    Durante mucho tiempo – quizás por haber soportado tanta censura en la dictadura – algunos éramos decididamente partidarios de no limitar nada: y bien está en cuanto a opiniones se refiere ( aquello tan manido del pensamiento no delinque es una gran verdad ) o en el mundo de la expresión artística o literaria. Pero entiendo que en los blogs haya una moderación de los comentarios, moderar aquí no es censurar, es – al contrario – hacer posible un ámbito en el que se pueda precisamente realizar un contraste de pareceres libre y sin interferencias ( insultos, por ejemplo) que harían imposible el debate. Recuerdo el blog de Lluís Bassets en “ El País” en el que algunos interveníamos con frecuencia que, en determinados momento, ejerció directamente la censura. No la moderación. Se produjeron muchas deserciones y el blog se empobreció. No perdió la costumbre ni él ni su medio cuando directamente se borraban comentarios críticos al ERE ( vergonzoso ERE ) del grupo Prisa.
    Moderación, educación, buenas formas, sí. Censura, no. Y en este caso no me parece tan difícil trazar correctamente la frontera que separa una de la otra.

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