Salvador Allende desde dentro: el libro de Oscar Soto Guzmán.

Ayer de madrugada terminé Allende en el recuerdo, de Oscar Soto Guzmán, en editorial Silex.

Guzmán fue el médico personal de Allende y estuvo con él en los últimos momentos de la vida de éste, en medio del bombardeo por las tropas fascistas y golpistas de Chile.

El libro es muy interesante para quien le interese Chile y la experiencia del socialismo de rostro humano que intentó Allende, narrada desde dentro. Cuenta todo el proceso de la llegada al poder y luego naturalmente la trama golpista de las fuerzas más cavernícolas de Chile ayudados por los Estados Unidos. EEUU siempre contribuyendo a la libertad…de sus intereses, claro.

Más o menos lo que cuenta ya lo conocíamos, pero es muy interesante leerlo desde dentro. Desde alguien que estuvo allí en el día a día.  Y añado que sobrecoge.

Es muy actual el libro y recoge el informe que al efecto se llevó en Chile sobre la muerte del Presidente: con su resultado final; suicidio. Sale al paso de toda la rumorología al uso y además destaca lo que llama “los tres entierros” del Presidente: el sombrío y casi clandestino nada más morir, el primer “oficial” con aún las fuerzas armadas disponiendo, y el último en el que aún la derecha tuvo a bien insultar la memoria histórica.

Una termina pensando que a Allende no se le ha enterrado de verdad: no se hará así hasta que se realice un homenaje y reconocimiento popular a su memoria.  Pero esto es opinión mía.

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Salvador Allende desde dentro: el libro de Oscar Soto Guzmán.

  1. Miguel Mora dijo:

    Creo – escribo de memoria – que en una película del chileno Patricio Guzmán se oye la voz de Pinochet hablando con otros generales golpistas diciendo que le van a ofrecer a Allende la salida en avión del país para que abandone el poder y después… se volaría el avión. Durante mucho tiempo yo me creí que Allende había sido ejecutado al entrar los golpistas en el Palacio de la Moneda. Desde hace ya algún tiempo sabemos que se suicidó. El hecho no resta ninguna felonía a los autores del golpe militar, si acaso añade un plus a la actitud del Presidente. Su previo discurso al pueblo aquella misma mañana es estremecedor. Allende paga con su vida la defensa del sistema democrático, este dato me hace creer en la democracia, Salvador Allende dignifica el sistema, como todos los mártires de cualquier tipo. Mi admiración personal hacía él es enorme.

    Sucede que los poderes políticos – delegados del poder económico, ¿ hay mayor prueba que la situación actual de la “crisis” ? – son siempre los que cortan el bacalao y nos “conceden” sistemas democráticos mientras éstos no cuestionen su esencia capitalista. Hasta entonces Kissinger and company tenían la disculpa de que Fidel Castro no había llegado al poder por la vía democrática. El caso chileno les obliga a desenmascararse, Allende respetó todas las normas democráticas. Y muere en su defensa, iba camino del socialismo por vía democrática y era demasiado mal ejemplo para el llamado “ patio trasero” de E. E. U. U.

    El espectáculo de Thatcher abrazando a Pinochet es tan revelador como vergonzoso. A la misma altura simbólica ( un abrazo no es igual que una invasión ) que el cuarteto de las Azores: Blair, Bush Aznar y no nos olvidemos del anfitrión Durào Barroso que todavía ocupa cargos de relevancia en nuestra Europa.

    Pero Bush vive tranquilo en su rancho, Blair y Aznar son multimillonarios con sus asesorías y conferencias y Kissinger es la demostración palpable de que 40 años después de sus múltiples terrorismos de Estado se puede ( en nuestro democrático mundo ) seguir asistiendo a partidos de fútbol, hablando en foros que le escuchan con atención – cuando no con reverencia – y paseándose tranquilo por dónde le apetezca. A Blair y a Aznar ese hecho les tiene que dar mucha confianza: permanecerán impunes por los siglos de los siglos.

    Recuerdo- y termino porque el golpe de Chile me hizo pensar e indignarme mucho en mi juventud y me alargaría demasiado – que ( no sé si se reproduce en la referida película de P. Gúzman o lo vi en un reportaje ) durante una entrevista F. Castro le advierte a Allende – e incluso creo que en ese momento le regala un rifle – de que después de él puede venir el fascismo. Profecía cumplida, regalo que quizás alude a que – a veces – no basta la democracia para defenderse ( sé que esto es muy cuestionable y exige otra discusión ). La violencia, al fin y al cabo es siempre reprochable e injusta pero también la que ejercen los Estados, los poderes aunque sea ( o parezca ) blanda. No quiero, en este sentido, dejar de comentar que la justicia ( me parece que Michel Foucault tiene estudios interesantes sobre esto ) está al servicio de la clase dominante. Casi siempre.

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