Las conferencias de Cortázar. Mitomanías.

Iba a esperar a terminar el libro pero me estoy atascando con él— aunque esta tarde le di buen empujón— y tampoco creo que vaya a cambiar mucho el sentido de lo que tengo que decir.

A mí me chifla Cortázar. Hago esta declaración por delante por si hay aún alguien que no lo sabe entre mis lectores/as habituales.  A mi Cortázar me ha influido no sólo en una manera de mirar sino a la hora de acercarme a un texto literario. Desde que leí Rayuela un mundo mágico, distinto, libertario en narrativa se me desplegó como si fueran alas.

He leído distintos libros de él, pero ese me parece fundamental. También he leído sus cartas a los Jonquiéres,  recientemente y ando esperando a comprar los tomos de cartas que se acaban de editar.

Hago todo este  prólogo porque el libro que estoy leyendo clases de literatura. Berkeley 1980 es un libro creo yo para cortazarianos, pero no para lectores ocasionales de Cortázar. Reflejan el conjunto de conferencias o clases que dio allí ese año.

Naturalmente habla de su obra, habla del cuento como género, habla de temas del cuento, habla de formas de narratividad, del realismo, de la magia, de Rayuela, de los cronopios, del humor, de la música del cuento, etc.

En las conferencias a menudo se intercala la lectura que en ellas hizo Cortázar de textos suyos, hay referencias a otros autores y se reflejan las preguntas de los alumnos.

Bien. Dicho esto creo que se entenderá si explico que el libro para estudiosos del autor o para mitómanos es una joya; ahora, para un lector a quien le guste mucho Cortázar como escritor simplemente, puede ser pelín coñazo. Porque las conferencias estaban hechas para estudiantes y naturalmente son eso; conferencias. En las que claro que aparecen temas de interés, sus opiniones, sus ideas, pero no pasan de ser clases dadas a alumnos; aunque sean clases magistrales. Y no se me mal lea aposta.

A mí me ha podido causar cierta curiosidad alguna que otra anécdota, me ha interesado su opinión teórica sobre la narrativa,  pero, para que me entiendan, no me suma nada a lo que ya sabía de Cortázar, no me añade a su escritura. Y en parte me cansa; me cansa por ejemplo cuando dice lo de que les va a leer un cuento suyo y lo traslada la edición; porque es un “exempla” para alumnos, pero no para lectores de Cortázar. Se pone el ejemplito para que los adolescentes norteamericanos se enteren, pero al lector de Cortázar no le hace falta tal cosa. Hubiera ganado el libro si esos ejemplos se hubieran añadido al final de él, y quien quiera los lee y quien no pues nada. En medio de la conferencia son una perturbación: ruido.

Me quedan unas cien páginas; espero acabarlo, pero la crítica ya está hecha. Ahora son ustedes los que eligen.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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