Ramón Betancor. La literatura como juego.

Salgo de la lectura de la novela de Ramón Betancor, Caídos del suelo, con muchas ideas por expresar y cierto barullo por decirlas de modo que me sepa explicar.

Quiero decir que eso sólo me pasa cuando una lectura me gusta demasiado y no me sale el estilo “oficialista-distante”.

Ayer, en la presentación de la novela, cuando ya me iba, Inma Luna se sonrió y me dijo con cierta enigmática sonrisa: a ti te va a encantar”.

Vamos a ver; es que la literatura es un juego, y Ramón Betancor lo demuestra en la novela. Y no, ya sé que no toda la literatura es un juego, no toda literatura es un riesgo y no toda literatura se atreve a romper los esquemas del consentidísimo lector de novelas al que parece que si no le das un texto masticadito para deglutir, cometes blasfemia.

Betancor plantea, en argumento muy resumido, un tema trasladado; es decir, la venta del alma en este caso a cambio del éxito literario.

Lo que sucede es que en la novela no todo es así de sencillo, porque si el lector espera que se retrate la historia de una degradación con mensajito y moralina, va listo.

Esta es una novela de muchos niveles, de muchas historias entremezcladas, de una acción creciente desde el inicio, que desciende a los infiernos del Mal para decirnos que el Mal quizá no existe sino que lo creamos nosotros; es además una historia de intriga, de amor y de madurez. Y todo eso con algo que a mí me parece importantísimo; la novela es creíble. Y más con su final que yo no voy a desvelar.

Pero esto es, digamos, el nivel superficial. Lo que a mí me ha encantado de ella es el riesgo. El riesgo de atreverse a desbaratar todos los esquemas del lector para llevarle por caminos que no puede imaginar, y darle una vuelta de tuerca al sentido de la realidad.

Ese es el gran hallazgo de Caídos del Suelo: que se atreve. Y además se atreve con un tema que es metaliteratura en la propia novela; el éxito literario. Lo que se puede llegar a hacer por él, y lo que puede costar darse cuenta de que es una fantasía.

No les aconsejo que se la lean; se lo recomiendo encarecidamente.  Inma Luna llevaba razón ayer: a “mí” me encanta el juego…

 

 

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Ramón Betancor. La literatura como juego.

  1. Pues si acabo de escribir lo que he escrito en el anterior post, después de leer éste, ya está la cosa clarita, clarita, clarita.
    Gracias.

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