Bonnefoy “el territorio interior”.

Ives Bonnefoy ha escrito un libro, más bien un ensayo, titulado el territorio interior que agradará a quienes gustan del lenguaje abstruso.

Vamos a ver si yo me sé explicar.

Bonnefoy realiza una búsqueda preguntándose sobre qué es eso que da en llamar el territorio interior, aquello que nos plenifica, y que permanece. Y lo encuentra en la belleza perdurable.

Bien, esto es muy interesante, solo que Bonnefoy escribe de forma tan metafórica que, para enterarse de algo hay que hacer un verdadero esfuerzo.

Porque no se sabe muy bien a qué se refiere en muchas de las cosas que cuenta, qué quieren que les diga…

Primero parecería que el territorio interior es lo oculto, lo que trasciende, lo que no se alcanza; mística sufí, o parecido. Después parecería que no, que es el punto de fuga, lo que huye, lo apenas entrevisto que no alcanzamos.

Y al final, después de un mareante ejercicio estilístico de 160 páginas en las que no se dice nada claro, resulta que el territorio interior es la belleza eterna e Italia.

Sé que soy maniquea al reseñar el libro, pero me parece que el mismo está escrito sólo para críticos de arte. Y al resto que nos den. Entiéndanme; no hablo de tecnicismos, hablo de un lenguaje abstruso, que se pierde en la propia frase, que no explica, ni cuenta, sólo divaga.

Y que me aburre.

 

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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