Reflexiones —bobas— de sábado. ( definiciones y zarandajas literarias)

Llevo días pensando en lo mal que se me dan las definiciones. Viene a cuento esto de distintos escritos sobre géneros literarios y sobre literatura de calidad.

Yo no sé si con lo que ha llovido en literatura la cosa es para ponerse serio y en vez de escribir teorizar sobre la escritura.  A veces los teóricos de las cosas me dan bastante miedo porque como se pongan de moda ya no vamos a escribir más para los lectores sino para los críticos.

Yo no sé qué es literatura de calidad; sé que hay libros que me parecen infumables directamente y otros que me parece que son capaces de traspasar el ámbito de permanencia entre lectores. Claro  que hoy día, encontramos el nuevo “libro más genial de los últimos cien años” cada mes, según dispongan las empresas de marketing.

En la cosa de los géneros me pasa igual; sobre todo en la Poesía. Y me temo que no por el poemario en concreto a leer sino por la manía de catalogar algo como tal o no hacerlo según pertenezca a “uno de los nuestros”.

Creo que en narrativa se están haciendo cosas muy interesantes; principalmente esas cosas las están haciendo gentes que primero se han dedicado a escribir y que teorizan poco o casi nada, pero que al leerlos leemos una manera diferente de narrar. No sólo, y no principalmente, en temática, sino en estructura narrativa. Gente que está cambiando de modo paulatino la manera en que el lector tiene que acercarse al libro; gente que se siente cómplice no sólo de lo que escribe sino de quienes lo leen. Y eso me parece importante porque si esa tendencia prospera, aunque sea despacio, es posible que el lector común empiece a cambiar los hábitos.

Creo que en poesía el barullo es mayor; que hay una cierta indefensión en los propios poetas a la hora de escribir, y un deseo a veces muy evidente de mostrar lo “ modernísimos “ que son, y que eso perjudica al poema. Si se escribe para epatar lo normal es que sólo te aplauda la cla y el público pase de ti como gato escaldado del agua.  Creo que aún en el hecho poético falta definir qué se está queriendo decir y cómo. Y de paso añado que también haría falta más apoyo mutuo a propuestas que no siendo las nuestras son igual de sinceras y de generosas. A veces lo que rodea al “ mundo de los poetas” me recuerda a una jaula de grillos.

Reflexiones bobas de sábado.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Reflexiones —bobas— de sábado. ( definiciones y zarandajas literarias)

  1. En general estoy de acuerdo con lo que dices.
    Me parece que el ‘problema’ con la poesía tiene dos componentes que no has señalado, pero para mí son evidentes: la mayoría de lectores de poesía son los poetas, o eso se nos hace creer y eso implica que en ocasiones parece que se escribe sólo para especialistas. La segunda y más importante, son los concursos. A la larga hacen más mal que bien.

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