Joan Borja y Ángel Gabilondo. Reparos lectores.

Termino dos libros; los tenía los dos a medio acabar, y hoy me he ocupado de ello. Joan Borja, café del temps, y Ángel Gabilondo, darse a la lectura.

Debo decir que ninguno de los dos me ha terminado de convencer.

Vamos por partes. El libro de Joan Borja está bien, es una selección de ocurrencias al modo de diario, y por eso mismo con más interés unas que otras. Este libro recibió el  XIV Premio de Ensayo Mancomunidad de la Ribera Alta, Ciudad de Alzira en 2012. Y como diario es ameno, escrito en valenciano, por tanto de difusión me temo que muy localista, se lee de modo sencillo. Ahora, a mí lo que me pasa es que el tono de Borja al escribir sobre ciertos temas me choca con las opiniones personales, qué le vamos a hacer: es decir, que reconociendo que es un libro muy “leíble” yo no le comparto en casi nada. Hay en él una cierta “pose”— o a mí me parece “pose”— en el “menosprecio de Corte y Alabanza de aldea” que me suena impostada, una manía por los “viejos tiempos y las costumbres que se pierden” que una entendería si Borja tuviera treinta años más, pero vaya, a vcces al leerle una no sabe si ha envejecido, el, digo, a propósito. Hay una sensación de que rechaza su mundo habitual, que suspira por la vida de hace cien años,  no sé…me disuena, o mejor dicho, me suena a falso. A recurso estilístico, y si es real, me pregunto en qué mundo vive. No es Borja, o a mí no me lo parece, un escritor precisamente progresista en su sentido más abierto, y a mí me falta empatía con él. Ahora bien, esto es una opinión personalista, no literaria: literariamente es un buen libro, ameno y sencillo.

Lo de Ángel Gabilondo es harina de otro costal. Gabilondo ha escrito una serie de reflexiones filosóficas sobre el hecho de leer, que abarcan diversos ámbitos, por ejemplo las referencias a los clásicos o las referencias al propio cambio que se produce en nosotros cuando leemos.

Lo malo, para mí, es que a mi entender esas reflexiones son tan generalistas que no dicen nada nuevo. Que leer nos transforma ya lo sabíamos, que nos cambia, también, que creamos nuestro propio texto ya lo dijeron los estructuralistas, y así siguiendo. En mi criterio , Gabilondo ha revestido de filosóficas algunas opiniones suyas sobre la lectura— con las que en general todo buen lector estaría de acuerdo— pero no nos dice nada distinto a lo que ya supiéramos. Y a mí se me ha quedado el libro bastante hueco de contenido real. Mucha olla para tan poca carne, que diría un castizo.

Acerca de alenar

Alena Collar. Periodista. Escritora. Madrileña.
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Una respuesta a Joan Borja y Ángel Gabilondo. Reparos lectores.

  1. Como siempre, tu punto de vista es muy clarificador

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